ARTÍCULOS DE: Jesús González

14 ene 2018

Uno de los mayores protagonistas del actual tráfico postal, o sea, de lo que realmente circula entre las oficinas postales sin relación con los aficionados filatélicos, son las cartas que presentan la marca (signo de franqueo) de “franqueo pagado”. Dicho correo, muy voluminoso, es masivamente generado por instituciones públicas y por grandes empresas, sobre todo entidades bancarias y otras empresas privadas mercantiles. Este sistema de franqueo, aunque les parezca a muchos aficionados menos estético que otros, es una importante realidad a la que no puede dar la espalda la afición filatélica. Ciertamente, razones como su gran volumen o su modesto y poco atractivo aspecto, hacen que las cartas con estas marcas sean las más veces despreciadas por los filatelistas. Y, por supuesto, su pretendida “modernidad” tampoco colabora mucho a su buena consideración. Con todo, son piezas postales susceptibles de ser incluidas en una colección filatélica con plena legitimidad. En este artículo intentaremos dar argumentos en su apoyo.

En relación a la modernidad o actualidad de las marcas de “franqueo pagado”, habría mucho que discutir. Ha llovido ya bastante desde que un Real Decreto de 22 de agosto de 1.986 admitiese y regulase su uso en el tráfico postal. Desde entonces, son innumerables los formatos y los tipos de estampación que ha adoptado este signo de franqueo, como numerosísimas son las entidades públicas y privadas que lo han utilizado. En el caso de las entidades públicas, la marca de “franque pagado“ llegó a desterrar el uso de las tradicionales marcas de franquicia oficial, otro signo postal poco agraciado en lo estético, pero muy apreciado por los coleccionistas, por su gran tradición de uso y por la variedad de entidades que lo emplearon. En el caso de las entidades mercantiles, el “franqueo pagado “ sustituyó irremisiblemente como sistema de envío masivo de correspondencia a los franqueos mecánicos, apreciados y despreciados por según que filatelistas. Estas marcas mecánicas (sic transit gloria mundi) habían arrumbado antes al olvido en muchas empresas a los sellos de correos tradicionales. Volviendo a las marcas de “franqueo pagado”, a pesar de llevar entre nosotros más de 30 años, no han sido estudiadas ni catalogadas todavía, tarea cada vez más ardua y dificultosa, por su grandísima cantidad y variedad, que va creciendo exponencialmente.

Se dice que su gran volumen de circulación es causa de su ínfimo valor e interés filatélico. Podríamos rebatir este argumento despectivo aludiendo al hecho de que, si bien su razón de existir es, precisamente, la comodidad de su empleo en un correo masivo e impersonal, estas marcas tienen muchas variedades en todo el tiempo en que se han empleado, y muchas de ellas son hoy difíciles de hallar. Pensemos además que, dado el destino de destrucción que suele darse a la gran mayoría de cartas circuladas bajo este tipo de franqueo, incluso por los filatelistas, son relativamente escasas las que sobreviven a un periodo de diez años de antigüedad. Veamos algún ejemplo de cartas difíciles de hallar, por poco atractivas que nos parezcan.

Abajo: a la izquierda, carta de impresos religiosos de 1.982, con el formato ya desaparecido con la expresión “franqueo concertado”, antecedente del franqueo pagado. A la derecha, carta del Banco Central Hispano de 1.994, con la expresión “franqueo pagado” en otro formato hoy no existente.
 
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Es innegable que existen miles de ejemplos distintos de cartas con estos signos de franqueo, y que tenerlas todas es tarea casi imposible, pero el valor ínfimo que se les atribuye no viene de su pretendida abundancia, sino de la falta de interés por su estudio, y sobre todo, de la falta de su demanda comercial. Si en un futuro se generase una corriente de estudio y coleccionismo de las mismas, cosa nada descartable, será otro el criterio de su valoración económica, y por consecuencia, de su valoración en una colección competitiva. Imaginemos, por ejemplo, dentro de 30 años, una colección centrada en cartas de “franqueo pagado” de ciertas instituciones públicas, o especializada en las remitidas por cierto tipo de entidad mercantil, o por una en concreto. No se puede negar su atractivo como Historia Postal y el mérito de su estudio filatélico.

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Estudio de tres imagedistintos signos de franqueo pagado, en cartas remitidas por el I.N.S.S. Distintos son también los membretes, los anagramas y la propia denominación del organismo público remitente.
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En relación a su aspecto poco estético, nuestra reflexión va a centrarse en una clave que muchos coleccionistas no tienen en cuenta a la hora de examinar las piezas de franqueo pagado: las cartas con este signo de franqueo no pueden valorarse estéticamente (ni en ningún otro sentido) tomando en cuenta sólo el parco y escueto “cuadrito” o cajetín con la impresión de la cornamusa y las palabras reglamentarias, sino que deben examinarse de modo global, como una auténtica pieza entero postal, que es lo que es. Eso supone que miles de sobres con idéntico signo de franqueo son distintos, porque Correos ha autorizado (y gestionado) la impresión de todo lo que se ve en el sobre: el susodicho “cuadrito”, el membrete del organismo público o entidad privada que va a girar la correspondencia, mensajes de interés o publicidad en su caso, y todo ello sin entrar en los textos o imágenes que se vean en el reverso del sobre, que pueden ser distintos en piezas cuyo anverso es idéntico. Si nos asomamos a la página web de Correos, en su información al público sobre el sistema de “franqueo pagado” como medio de circulación de la correspondencia, el operador postal nos ilustra con el formato y dimensiones que ofrece para su producto postal :

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En este esquema vemos lo que Correos exige que figure en los sobres o tarjetas de franqueo pagado: un cajetín con unas concretas dimensiones y la consigna de los datos del destinatario, pero fuera de estos mínimos, el solicitante es muy libre en cuanto a los contenidos que han de imprimirse en el elemento postal a enviar, o incluso en cuanto a su formato. Tal es la variedad que permite Correos de contenidos y formatos, que no podemos quedarnos indiferentes ante las posibilidades de coleccionismo de estas piezas, sobre todo en relación al coleccionismo temático. Ejemplos todos hemos visto muchos, pero pongamos algunos para ilustrar nuestra reflexión.

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Podríamos seguir llenando páginas con las ilustraciones de los cientos de originalísimos formatos y presentaciones de cartas y tarjetas de franqueo pagado que hoy circulan en el tráfico postal, y que ni son estéticamente feas, ni son inadecuadas para diversas colecciones. 

Estas piezas pueden figurar innegablemente en una colección temática, como correo circulado que son. Sus ilustraciones o formatos no obedecen al capricho decorativo de quien ha pagado religiosamente a Correos por la confección de los sobres o tarjetas y los remite, sino que son ilustraciones y formatos íntimamente vinculados al fin que justifica su envío masivo, que es la promoción de la entidad emisora, o sus productos, o sus servicios. Admitido este argumento obvio, sin embargo nos encontramos, como no podía ser menos, con la oposición de algunos aficionados y de “veedores” de la Filatelia a su admisión en colecciones temáticas. Estos son algunos de los “peros” que se esgrimen frente a las piezas postales de “franqueo pagado”, entresacados de foros especializados diversos:

- Despiertan poco interés porque son muy nuevas, lo cual les quita todo interés histórico – filatélico, y por ello, el coleccionista debe decantarse por piezas de más antigüedad. Ya nos referimos unos párrafos atrás a la relativa y discutible “modernidad” de este tipo de signos de franqueo. Nos parece asombroso que se tilde de actuales o recién llegadas a piezas postales que llevan en el tráfico postal más de 30 años en muchos casos, y que por su rareza tienen interés como Historia Postal. Por otra parte, si la novedad es signo de rechazo, deberíamos empezar rechazando todo sello, marca postal, tarjeta o sobre entero postal, etc., que se ha emitido en los últimos (10, 5, 3, es igual) años y hasta hoy, cosa que no hacemos.

- Despiertan poco interés porque no llevan adherido un sello postal. Siguiendo este criterio de desprestigio, podemos decir que no es deseable en nuestra colección ninguna carta prefilatélica, ningún cupón respuesta internacional, ninguna tarjeta normalizada de prisioneros de guerra, etc., que no tienen adherido un sello postal. También habría que desdeñar con este tipo de objeciones a las cartas y tarjetas entero postales con timbre impreso, siempre que no lleven nada más adherido.

- Despiertan poco interés porque no llevan casi nunca marcas de matasellos. Aquí debemos decir que, por su propia naturaleza, no tienen por qué llevarlas. Por otra parte, si llevar marcas de matasellos es un argumento de mayor valor de una pieza postal, cuesta comprender por qué en los mercados de coleccionismo y en las exposiciones tienen mayor valor las más veces las tarjetas y sobres entero postales sin circular que los obliterados. De los sellos ni hablaremos…

- Dada la variedad y cantidad que hay de ellas, es complicado controlar su legítima autorización de impresión. Ciertamente, si hasta no hace mucho tiempo había de figurar en las cartas de “franqueo pagado” el número de la autorización dada por Correos al emisor, actualmente, como hemos visto en el esquema de la página web de Correos, no es precisa la inclusión en el cajetín de este dato. Por ello, el coleccionista que incluya una de estas piezas en su colección habrá de mostrar su labor investigadora, haciendo constar el número de la autorización correspondiente en un texto filatélico junto a la pieza expuesta, lo cual servirá para legitimar su inclusión. En el caso de sobres ilustrados con imágenes, mensajes y símbolos diversos, la autorización sirve para distinguir lo que es una pieza con unos contenidos impresos a iniciativa privada bajo la supervisión de la administración postal, de lo que es son sobres o tarjetas manipulados privadamente tras su autorización (lo que algunos llaman “souvenir” o “repiquage”). Los segundos no tendrían cabida en una colección temática.

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- Está en proceso de discusión, a nivel competitivo, si estas piezas postales son o no admisibles en una colección temática, razón por la cual son material “límite” o “bordeline”, y su inclusión en una colección debe hacerse con mucha prudencia y justificando sus datos de autorización. Nos parece correcto y necesario, como antes dijimos, que se haga constar en la hoja de colección los datos que sirven para acreditar el respaldo de Correos a estas cartas de “franqueo pagado”, pero de ahí a considerar estas piezas como material “límite” va una larga distancia. Creemos que es dar la espalda a la realidad el restringir en una colección la presencia de piezas que están circulando en el tráfico postal a diario de modo masivo, y que, con la normativa F.I.P. en la mano, son “material postal filatélico apropiado”, se tilde como se tilde.

- Son materiales legítimamente exhibibles en una colección filatélica, pero siempre que no se pueda aportar otras piezas más antiguas o de otro tipo distinto para cubrir el mismo hueco de la colección temática. Sin duda, la presencia de piezas antiguas, o de difícil hallazgo, son lo que hacen a una colección distinta, importante o señera, como queramos llamarlo. Pero ¿cómo podrá el coleccionista acreditar que no existen otras piezas distintas para cubrir el espacio ocupado por el sobre o tarjeta de “franqueo pagado”? Es más, si el coleccionista no tiene capacidad económica para adquirir las piezas más valiosas que encajarían en su colección, o tales piezas son difícilmente localizables, aún siendo baratas, ¿por qué habría de renunciar a las que tiene, si su encaje en la colección es afortunado y reglamentario, y ello supone además un toque de originalidad estética? Otra cuestión: si las piezas exhibidas de “franqueo pagado” se justifican como poco usuales y de difícil localización ¿por qué va su orgulloso dueño a renunciar al placer de exhibirlas a cambio de otras piezas de distinto tipo o antigüedad?. Aquí entramos en el campo siempre resbaladizo de la apreciación subjetiva de las colecciones filatélicas, predio que es mejor “no meneallo”. 


Como final de este artículo, consideramos que, cuando alguien está enjuiciando de un modo poco gustoso a las piezas de “franqueo pagado”, está pensando en las grandes exposiciones competitivas y en sus puntuaciones, pero no está pensando en la Filatelia “de calle”, en la de aquellos nuevos coleccionistas que empiezan (escasos), y especialmente en la Filatelia Juvenil. Este segmento es, precisamente, el que más deberíamos cuidar. Lo lógico es que una persona que entra por primera vez en el mundo de la Filatelia creativa (y no en un abono al Servicio Filatélico para montar sellos en hojas de marca), comience con lo que buenamente pueda reunir, con sus medios no siempre abundantes, ni en lo económico ni en cuanto a las fuentes de adquisición. Si difícil es hacer que entren personas en este universo maravilloso de la Filatelia (sobre todo los jóvenes, de lo cual algunos podemos dar fe), más difícil se lo ponemos si empezamos afeándole aquello que llega a su poder por los medios más sencillos y tradicionales: el correo circulado en nuestra vida diaria, y dentro de éste, los envíos con franqueo prepagado, que son una parte muy sustancial del mismo. Para los nuevos filatelistas, sobre todo jóvenes, las piezas de “franqueo pagado” pueden ser elementos postales muy asequibles y estéticamente atrayentes, por estética y porque les suena a su tiempo, lo cual no es baladí. Es evidente que no podemos formar una colección digna sin la adecuada variedad y selección del material, pero se ha de partir de una cierta base, como un día partimos todos nosotros, los que de pequeños “juntábamos” los sellos y matasellos que nos venían dados por el día a día. Y aquí estamos ahora, hablando de estos temas, aunque a veces olvidamos de dónde venimos.

Escrito por:
Jesús González Herrera

Publicado el domingo, enero 14, 2018 por Norba Filatélica

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24 sept 2017

Acabo de descubrir que soy un hombre tedioso y antisocial, sin nada que aportar a los demás y sin nada de divertido. Esta triste conclusión surge después de haber escuchado un anuncio de promoción de un automóvil de la marca BMW en la radio, lo que se da en llamar una “cuña”. En ella se dice “BMW busca pilotos, abstenerse aburridos”, después de reproducir la manifestación de un señor que confiesa que colecciona sellos y que no es gustoso de conducir de noche.

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Como soy coleccionista de sellos desde los 9 años y ando metido en este mundillo con mayor o menor implicación, me gustaría hacer unos comentarios al respecto. Detrás de un anuncio siempre hay un psicólogo, que intenta hacer llegar la bondad del producto vendido a un “público objetivo”. En el caso del anuncio del automóvil BMW, se busca al hombre extrovertido, intenso, con afán de aventuras nocturnas, al “piloto” atractivo y fardón, de éxito, noctámbulo y divertido. En contraposición, se considera en el mensaje publicitario como despreciable para la conducción de sus magníficos coches (o pilotaje, según el spot) a los aburridos coleccionistas de sellos, los cuales, por definición, no conducen de noche ni son divertidos.


Este mensaje da lugar a una serie de consideraciones. La primera es que, como tantas veces, se está prejuzgando el carácter y humor de los filatelistas por quienes no tienen ni idea de nuestra afición. Hace un tiempo escribí un artículo sobre los tópicos ridículos que tienen las personas que nos desconocen acerca de nosotros, los coleccionistas de sellos: se nos prejuzga de personas deprimidas, aburridas, con obsesión por guardar sellos en un libro o en una caja de zapatos, hurañas, maniáticas, etc. De un modo extensivo, podría hacerse el mismo juicio sobre quienes coleccionen cualquiera otra cosa, o en general, sobre quienes dedican su tiempo libre a cualquier pasatiempo que tenga un toque intelectual (observar aves, asistir a conciertos de música clásica, pertenecer a un club de lectura, y un larguísimo etcétera). El coleccionismo filatélico, en particular, despierta una serie de facultades y capacidades en la persona, muy útiles para la vida cotidiana, como son la facultad de observación, de ordenación, de documentación y de valoración. También es una gran vía para la amistad entre personas de todo el mundo (no para esconderse en casa hurañamente), y por supuesto, un amplísimo campo de conocimiento y de cultura. Cualquier filatelista sabe que al enrolarse en una determinada colección se hará experto en la cultura del país o del tema que la inspira, o experto en el periodo histórico que la delimita, porque siempre hay una labor de estudio, búsqueda y ordenación detrás toda colección. Todo esto no tiene nada que ver con ser o no una persona divertida, o con conducir de noche o de día, aunque para los señores que venden BMW, no somos “enrollados”, sino tediosos y no merecemos el privilegio de subir a su último modelo de coche.

Llegamos en este punto a la segunda consideración: en esta sociedad de consumo compulsivo, no interesan las personas con inquietud cultural y con capacidad crítica. Interesan las personas con escasa cultura, sin criterios propios de elección, y por tanto fácilmente manipulables. Estas son más receptivas para el consumo irreflexivo de todo lo que se le ponga por delante. En el caso del automóvil “no apto para filatelistas”, la persona a quien se dirige el anuncio es aquélla que “pilota” divertidamente de noche, que ríe mucho y piensa poco, muchas veces poniendo en riesgo su vida y la de otros en la carretera. Si lo pensamos fríamente (otro mal defecto de muchos coleccionistas, eso de pensar y analizar, fruto de nuestra aburrida afición) es de una irresponsabilidad total por parte del anunciante hablar de “pilotaje” en relación a un automóvil y a su uso nocturno. Así es como asalta hoy en día la publicidad a las personas poco preparadas, sobre todo jóvenes, haciéndolas sentirse especiales por “pilotar” de noche, confundiendo su libertad y felicidad con la temeridad y el riesgo inútil. Lo que nos vienen a decir es que para hacer tu vida menos aburrida y para ser alguien especial, has de “pilotar” de noche, y abstenerte de actividades deprimentes como coleccionar sellos.

La tercera consideración que he de hacer se relaciona al calificativo de “aburrido”, y a su contrario, que sería el de “ameno”, “entretenido”, o según el sentido del spot publicitario que analizamos, “divertido”. Una idea que la actual sociedad no entiende mucho es que para hacer sonreir a los demás, o para entretenerlos, hay que tener una cierta gran capacidad de inteligencia, imaginación y cultura. Es más atractiva la persona con una amplia conversación, que sepa engarzar en ella anécdotas y comentarios inteligentes, que quien tiene como única virtud las llaves de un coche y su uso nocturno. El coche no nos va a hacer más amenos o divertidos, pero el coleccionismo, como actividad que nos forma como personas, sí puede llevarnos a ello, junto con otras fuentes de conocimiento más importantes, como son la lectura o el viajar. Por supuesto, alguien puede simultáneamente ser coleccionista y salir de noche (yo lo he hecho en mi momento con bastante profusión), o ser coleccionista y montar en coche bajo la luz de la luna. Aunque al ilustre señor anunciante le parezca inimaginable, no son cosas excluyentes. En todo caso, no tiene el marchamo previo de ameno ni el de divertido un individuo cuyos rasgos definitorios son el hecho de salir de noche, el no coleccionar nada y el adquirir en nuevo BMW.

La cuarta y última consideración versa sobre el trato social que se nos viene dando a quienes tenemos el gusto de hacer cosas que nos forman culturalmente en nuestros ratos libres. El anunciante del BMW toma como ejemplo de “friky” aburrido al coleccionista de sellos, en contraposición al ideal de persona socialmente triunfadora y atractiva. Vivimos en un clima de “borreguismo consumista” en el que la imagen de prestigio social de toda persona se trasluce a través de dos elementos, dos bienes materiales esenciales: un coche caro y un móvil de última generación. No hay otra cosa que pueda generar prestigio y consideración social fuera de éstas, las cuales son objeto de anhelo, lucimiento y exhibición como nuestra tarjeta de visita o como credencial de nuestra relevancia social. Llega a tal punto esta necedad colectiva, alimentada por campañas publicitarias como la que vemos, que cuando una persona tiene la “ocurrencia” de entretener su tiempo en otras cosas distintas a aquéllas que podamos hacer con el coche (peligrosas o molestas las más) o con el móvil (perder horas y horas con la mensajería instantánea), surge una corriente mayoritaria, no de interés por aquello que no conoce, sino consistente en manifestar el desprecio y la burla hacia lo que no puede entender, porque se sale de su cada vez más estrecho universo de felicidad de consumo.

Epílogo: Todo necio desprecia y ridiculiza lo que ignora, y el publicista que ha diseñado el mensaje del BMW es un claro ejemplo. Paradójicamente, si quien esto escribe se acercase por un concesionario de BMW a preguntar por el modelito de coche en cuestión (o posiblemente por otro de mayor precio y cilindrada), el comercial me iba a recibir amabilísimamente para vendérmelo, y no iba a tener en cuenta si soy o no filatelista. Al contrario, si me expulsase de su concesionario por tener la afición de “juntar sellos”, posiblemente se jugaría su puesto de trabajo. Muy coherente ¿verdad, señor publicista?

Jesús González Herrera
Presidente de la Federación Filatélica Extremeña (FEFIEX)

Publicado el domingo, septiembre 24, 2017 por Norba Filatélica

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24 mar 2017

La Asociación Cultural de Coleccionismo “Estremadura Baxa” impartirá el próximo jueves día 30 de marzo a las 20 horas, en la Casa de Cultura de Villanueva de la Serena, Una conferencia que lleva por título “La censura en el correo en España en el siglo XX”. Se trata de una charla en la que el conferenciante Jesús González Herrera, Presidente de la Federación Extremeña de Filatelia y miembro de la Asociación irá explicando las causas y las situaciones en las que las cartas enviadas por correo eran objeto de control y lectura por censores en nuestro país, especialmente durante la Guerra Civil y la postguerra. Como preámbulo a ello, se hará un pequeño recorrido por la situación de la censura del correo a nivel mundial. Para amenizar la conferencia, serán expuestas diversas imágenes de cartas y tarjetas postales censuradas, lo cual servirá para que el público tenga una mayor comprensión del tema expuesto. Además, el conferenciante llevará algunas cartas con marcas de censura de su colección particular, que podrán ser vistas por el público asistente.

Esta iniciativa ha sido promovida por la Asociación “Estremadura Baxa”, que tiene sede en Villanueva de la Serena y cuenta con la siempre agradecida colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, la Diputación de Badajoz y de la Federación Extremeña de Filatelia. Con ello, la Asociación pretende difundir el valor del coleccionismo como vía de cultura y conocimiento de nuestra historia. La conferencia está dirigida no a un público entendido e iniciado en el coleccionismo filatélico, sino al público en general, cuya asistencia esperamos con la intención de hacerles pasar un rato agradable y mostrarles una página poco conocida y muy curiosa de nuestra historia reciente.


Publicado el viernes, marzo 24, 2017 por Norba Filatélica

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8 dic 2015

Hemos tenido la triste noticia de que nos ha dejado nuestro buen amigo Don Juan León Domínguez Martínez el día 6 de diciembre de 2.015. Sin duda, es una de las personas que más ha hecho por la Filatelia de su ciudad de Badajoz, y por extensión, de toda la de Extremadura. Desde la Federación Filatélica Extremeña no podemos dejar pasar este momento sin dedicarle unas líneas de recuerdo y homenaje. Con ocasión de la Asamblea General de nuestra Federación de 2.012, celebrada en Plasencia, le fue entregada la medalla que otorgamos a los filatelistas que más y mejor han colaborado al desarrollo de la Filatelia regional. En su caso, los méritos son sobrados, y ahora hablaremos de ellos.

Juan León ha sido uno de los principales divulgadores de la Filatelia en nuestra región, una Filatelia sencilla y amena, y lo hizo entre los aficionados de todas las edades. Entre los más pequeños, organizó talleres desde su tiempo de profesional de la enseñanza, como un complemento a su ejercicio docente, y así siguió después de su jubilación. Siempre consideró acertadamente que la Filatelia, y el coleccionismo en general, podrían ser un buen punto de apoyo para la construcción intelectual de los niños y jóvenes, y así nos lo trasladó en su buen artículo titulado Valores didácticos del coleccionismo. El coleccionismo en la escuela, que fue publicado en Norba Filatélica, tanto en su edición en papel (número 3 de junio de 2.010) como en este blog. Es muy recomendable para todos volver a leer sus líneas.

Para los mayores también ejerció su función pedagógica y divulgativa en relación al coleccionismo, movido por su vocación docente. Así, nos dejó varios libros publicados, entre los que destacaríamos los dedicados a catalogar y examinar las emisiones de sellos relacionadas con la temática de Extremadura, tanto a nivel nacional como internacional.

Como complemento a todo lo anterior, está su labor divulgativa a través de la “Hoja Informativa” de la Asociación Filatélica Pacense, que siempre fue publicada regularmente, con escasísimas ayudas personales y materiales.

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Juan León Domínguez hablando en el acto de inauguración de la exposición Filatélica “Manuel Godoy, Príncipe de la Paz”, organizada en 2.010 en la Sala Luis Morales, de Badajoz.

Entre sus méritos también podemos apuntar la participación en la EXFILNA con su colección de temática extremeña, el haber sido uno de los intervinientes en la creación de FEFIEX (vocal en su primera directiva), y ante todo, haber sido uno de los principales impulsores de la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Pacense, y Presidente de la misma hasta el mismo día de su fallecimiento. Como tal, organizó diversas exposiciones, promovió matasellos y sellos personalizados, y llevó a Badajoz la Exposición Filatélica Escolar Itinerante, amén de mantener muy cordiales relaciones con sus amigos filatelistas de Portugal. La última exposición reseñable que organizó tuvo lugar en 2.011, bajo el títuloBadajoz en la Guerra de la Independencia. II Centenario de la Muerte del General Menacho, con una interesante muestra de numismática, documentos y otros elementos relacionados con el tema.

Por encima de todo, Juan León fue un docente del coleccionismo. Es una función de la que hoy estamos muy faltos, en este tiempo de Internet en que cada uno nos encerramos con nuestra colección en casa y no compartimos conocimientos ni inquietudes con otros aficionados, o peor aún, con quien podría serlo. El que esto escribe tuvo más suerte cuando llegó al universo filatélico. En efecto, me encontré en el arranque de mi afición con los buenos consejos y orientaciones de personas como Juan León, gracias a los cuales hoy puedo decir que disfruto más de mi hobby preferido, porque lo entiendo mejor.

Por todo lo aquí expuesto, en nombre de todos los que integramos la Federación Filatélica Extremeña, quiero dar las gracias a nuestro buen amigo y maestro de Filatelia, Don Juan León Domínguez, por todo lo que compartió con nosotros.





Publicado el martes, diciembre 08, 2015 por Norba Filatélica

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24 nov 2015


Con motivo de la “Semana Cultural Felipe Trigo” de Villanueva de la Serena, su Excmo. Ayuntamiento ha organizado, aparte de su tradicional y prestigioso certamen literario, una interantísima muestra numismática. Se trata de la exhibición del llamado “Tesoro de Villanueva de la Serena”.

La muestra estará abierta al público general en la sala de exposiciones del Espacio Cultural Rufino Mendoza, sito en la Plaza de España de esta ciudad y será visitable durante toda la Semana Cultural, desde el día 23 hasta el día 28 de noviembre.




El “Tesoro de Villanueva de la Serena” fue hallado bajo tierra en 1.987, durante las obras realizadas en el edificio que hoy es su Casa de la Cultura, y que antes había sido cine. Está compuesto por 149 monedas de oro, en estado de excelente conservación (EBC), de los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. La mayoría proceden de la ceca de Madrid, y hay algunas acuñadas en ultramar (Perú).

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Animamos a todos los aficionados a la numismática, y al coleccionismo en general, a visitar esta interesantísima muestra numismática.


Publicado el martes, noviembre 24, 2015 por Norba Filatélica

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28 sept 2015

Todos sabemos que, entre los fines que persigue una administración postal con la emisión de los sellos de correos, está la promoción de la imagen de su país. El sello ha sido siempre un gran embajador que ha mostrado, tanto a los nacionales como a las personas de otros países, todo el acervo cultural y todo aquello que identifica al estado que lo emite. La colección de sellos de cualquier país constituye un compendio de imágenes y mensajes que reflejan su esencia. Quien examine y observe esa colección, aún de modo parcial, tendrá un cabal conocimiento de la esencia del estado emisor: su historia e instituciones, sus personajes famosos, sus paisajes, sus costumbres, su fauna y flora, su arte, etc. Por tanto, las administraciones postales presentan la imagen más digna posible de su país a través de las emisiones de sellos. Para esta importante misión, cada administración postal cuenta con un órgano competente en determinar y decidir qué temas serán objeto de conmemoración en sus sellos. Este cometido se fue haciendo cada vez más complejo hace aproximadamente 100 años, cuando empezó la circulación de lo que llamamos sellos conmemorativos. 

Ciñéndonos a la administración postal española, podemos hacer un repaso de todos los sellos conmemorativos que se han emitido desde que apareció la serie dedicada al Quijote en 1.905. Comprobaremos en ese escrutinio que, con luces y con sombras, en estos 110 años se ha filatelizado casi todo aquello que representa la cultura y la sociedad española, siempre bajo el tamiz de las tendencias políticas de cada gobierno, y bajo la incidencia de la oportunidad y de la moda de cada época. No entraremos ahora en la valoración de las políticas emisoras de los órganos que deciden y que han decidido qué había de ser objeto de conmemoración en nuestros sellos. Sólo haremos un recuento o inventario de aquellos personajes importantes para la historia o para la sociedad española cuya imagen no ha sido aún reproducida en nuestros sellos, sorprendentemente en la mayoría de los casos. En efecto, del mismo modo que algunos personajes o temas han aparecido en los sellos españoles (y seguirán apareciendo) reiteradamente, como Goya, Cervantes, el Cid o Colón, podemos echar de menos a otros, hasta ahora “olvidados” o inéditos. A quien esto escribe se le ocurren los siguientes, a los que seguramente se podrían añadir otros muchos más. 

1/ Personajes históricos:
 
Marco Fabio Quintiliano: Nacido en Calahorra (Logroño) en el año 35, fue el mejor profesor de oratoria y retórica del mundo romano en su tiempo. Su obra más señera es “Institutio Oratoria”, un tratado para la formación de los oradores en doce volúmenes. 

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Teodosio I: Nacido en Coca (Segovia) en 347, si bien también se afirma que pudo nacer en Itálica. Fue emperador romano, el último en gobernar todo el territorio del  imperio romano, antes de su división en las partes de occidente y de oriente, entre sus hijos Honorio y Arcadio.

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Diego Gelmírez: nacido en 1066 en Santiago de Compostela, fue el primer arzobispo de Santiago, impulsor de la construcción de su catedral y de la promoción del Camino de Santiago. Organizó la primera flota naval de Castilla, para defenderse de las invasiones normandas y sarracenas.
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Don Alvaro de Luna, nacido en Cañete (Cuenca) en 1390, fue Condestable de Castilla, Valido del rey Juan II y Maestre de la Orden de Santiago. En su momento acaparó el máximo poder en Castilla. También tiene una obra literaria, y aparece como personaje curiosamente en las obras de varios autores posteriores. 

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Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana: nacido en Carrión de los Condes (Palencia) en 1398, personaje de gran importancia en la sociedad de su tiempo como noble guerrero, pero sobre todo como literato: fue un gran humanista y autor de famosas poesías, destacando las “Serranillas”. 

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Juan de Mena, nacido en Córdoba en 1411, fue un poeta de la escuela alegórico – dantesca prerrenacentista, cuya principal obra es “Laberinto de Fortuna”, dedicada al rey Juan II. Es uno de los poetas más famosos de su tiempo junto al Marqués de Santillana. 

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Alonso de Ojeda, nacido en Torrejoncillo del Rey (Cuenca) en 1468, fue navegante, conquistador y gobernador. Acompañó a Colón en su segundo viaje a América, exploró las islas del caribe, y sobre todo Venezuela, territorio al que dio este nombre. Descubrió el lago de Maracaibo y fundó ciudades en ese territorio. 

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Fernando de Rojas, nacido en Talavera de la Reina en 1470, es el autor de la obra esencial de la literatura española “La Celestina”. Hay un sello dedicado a esta novela (Edifil nº 3538), pero ninguno a su autor. 

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Benito Arias Montano, nacido en Fregenal de la Sierra (Badajoz) en 1527, fue un gran humanista, teólogo, escritor políglota y biólogo del s. XVI. Su principal obra fue la “Biblia Regia” o Políglota de Amberes. También fue encargado por Felipe II de la gestión de la biblioteca de El Escorial. 

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Padre Juan de Mariana, nacido en Talavera de la Reina en 1536, fue un jesuita historiador, politólogo y catedrático de teología en la Universidad de París. Escribió una gran historia de España hasta los Reyes Católicos, y textos de teoría política siguiendo la corriente de Erasmo de Rotterdam, relativos al derecho a la resistencia del pueblo ante los tiranos. 

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Juan Martínez Montañés, nacido en Alcalá la Real (Jaen) en 1568, fue un escultor e imaginero de estilo entre el Renacimiento y el Barroco, máximo exponente de la escuela sevillana de imaginería. Trabajó especialmente la madera policromada y el montaje de retablos. 

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Diego de Torres y Villarroel, apodado “el Gran Piscator de Salamanca”, nació en tal ciudad en 1693. Fue un gran genio intelectual: era escritor, poeta, médico, matemático, sacerdote y catedrático de la Universidad de Salamanca, aparte de un afamado vidente de su tiempo, creador de almanaques que vaticinaban acontecimientos futuros. 

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Lorenzo Hervás y Panduro, nacido en Horcajo de Santiago (Cuenca) en 1735, fue un jesuita ilustrado, lingüista, polígrafo y filólogo, padre de la Lingüística Comparada. Escribió tratados de historia, de astronomía y de anatomía. Fue famoso por su catalogación de las lenguas del mundo, por el estudio de las gramáticas de más de 40 de ellas, de la escritura china, o por la implantación de un lenguaje para los sordomudos. 

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José de Mazarredo, nacido en Bilbao en 1745, fue teniente general de la Real Armada Española, y es considerado el mejor marino español del s. XVIII. Potenció la Escuela de Guardiamarinas con sus tratados prácticos e intervino en la elaboración del Atlas Marítimo de España. Combatió en favor de Estados Unidos en su guerra de emancipación contra los ingleses. 

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Federico Gravina, nacido en Palermo (Italia) en 1756, fue capitán general de la Real Armada Española y embajador en París. Combatió contra los ingleses en Menorca y Gibraltar, y llevó el mando de la escuadra española en la batalla de Trafalgar, donde resultó derrotado por la inoperancia del francés Villeneuve, jefe supremo de la flota franco-española.

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General Francisco Javier Castaños, nacido en Madrid en 1758, fue un militar y político español que pasó a héroe nacional en la Guerra de la Independencia, al derrotar al ejército napoleónico en la batalla de Bailén. Presidió el Consejo de la Regencia de España e Indias en 1810.

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Juan Martín, “El Empecinado”, nacido en Castrillo de Duero (Valladolid) en 1775, fue jefe de guerrillas y héroe de la Guerra de Independencia. Su apoyo a la causa liberal durante el reinado de Fernando VII le granjeó un mal final en el patíbulo. 

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José de Palafox, nacido en Zaragoza en 1775, militar famoso por su defensa de Zaragoza contra los franceses en la Guerra de la Independencia, siendo capital general de Aragón. Fue nombrado Duque de Zaragoza por sus méritos militares. 

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Rafael de Riego, nacido en Tuña (Oviedo) en 1784, fue un militar y político liberal. Tomó parte en la Guerra de Independencia, y después apoyó la constitución liberal en 1820. Dirigió el ejército liberal que resistió a los Cien Mil Hijos de San Luis, fue derrotado y ajusticiado por Fernando VII. Da nombre a la famosa “Marcha de Riego”. 

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Mariano José de Larra, “Fígaro”, nacido en Madrid en 1809, fue un escritor romántico, periodista y político. Destacó como gran ensayista y articulista, empleando un tono satírico, con una gran crítica social. Es considerado uno de los puntales del Romanticismo literario español. 

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Casto Méndez Núñez, nacido en Vigo en 1824, fue marino y contraalmirante de la Real Armada Española. Intervino exitosamente en diversos conflictos armados en ultramar (Filipinas, Sudamérida), y se le recuerda por los combates de Valparaiso y el Callao. Con ocasión del primero pronunció la famosa frase “Más vale honra sin barcos que barcos sin honra”. 

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José Echegaray, nacido en Madrid en 1832, es considerado el mayor matemático español del s XIX. Escribió varios tratados de geometría y física, pero su mayor éxito tuvo lugar en el terreno literario, pues obtuvo el Premio Nóbel de 1904 como dramaturgo. También fue Ministro de Hacienda y Fomento en el Gobierno Provisional de Prim. Curiosamente, su efigie aparece en un billete español de 1000 pesetas, pero no en un sello.

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José María de Pereda, nacido en Polanco (Santander) en 1833, fue un novelista de estilo realista, que escribió algunos títulos de la fama de “Peñas Arriba” y “Sotileza”. Fue miembro de la Real Academia Española.

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Segismundo Moret, nacido en Cádiz en 1833, fue un político y catedrático de Hacienda, que desempeñó varias carteras (Ultramar, Hacienda, Gobernación) en gobiernos sucesivos desde Amadeo de Saboya hasta Alfonso XIII, llegando a Presidente del Consejo de Ministros y del Congreso. Abolió la esclavitud en Puerto Rico.

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Julián Gayarre, nacido en Roncal (Navarra) en 1844, fue un tenor de gran éxito en la Europa del s. XIX, siendo considerado el mejor de mundo. Triunfó en ciudades como Milán, Viena, San Petersburgo, París, Londres o Buenos Aires, y por supuesto en Madrid o Barcelona. 

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Antonio Maura, nacido en Palma de Mallorca en 1853, fue un político conservador, presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII, ministro de Ultramar y de Gracia y Justicia. Intentó la regeneración de la política y la sociedad española, y creó el germen de la actual Seguridad Social. Presidió la Real Academia Española.

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José Canalejas, nacido en El Ferrol en 1854, fue un político liberal regeneracionista, militar, periodista y abogado. Desempeñó varios ministerios del gobierno durante la Regencia de María Cristina (Agricultura, Fomento, Industria y Comercio), llegando a Presidente del Consejo de Ministros y del Congreso de los Diputados en tiempo de Alfonso XIII. Murió asesinado en 1912.

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Julián Besteiro, nacido en Madrid en 1870, fue catedrático y político, Presidente del Congreso de los Diputados durante la II República, así como de las Cortes Constituyentes de ésta. Presidió el PSOE y UGT, siempre manteniendo una línea moderada y conciliadora. Tras la Guerra Civil, murió en prisión.

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Seguro que hay muchos otros personajes históricos que nos quedamos fuera de este artículo. En todo caso, los aquí relacionados no han sido honrados con una emisión filatélica en 110 años, si no tenemos en cuenta posibles emisiones de iniciativa privada en sellos personalizados. Ojalá no tengamos que esperar 110 años más para verlos. 

2/ Personajes populares:
 
Una de las formas de extender el uso de los sellos en la sociedad es inmortalizar en ellos a personajes populares de éxito ya desaparecidos. La administración postal de Estados Unidos ha hecho esto de modo profuso, y tiene hermosas emisiones dedicadas a sus actores, músicos o deportistas. En España se ha hecho de modo, digamos, anecdótico, con algún torero, como Manolete, con algún intérprete musical, como Lola Flores, con algún deportista, como Ricardo Tormo, con algún actor tras su fallecimiento, etc. En todo caso, han sido emisiones muy puntuales. Si se siguiese el ejemplo norteamericano, emitir sellos dedicados a personajes populares fallecidos en series temáticas, y con un valor facial de correo ordinario básico, llegaríamos a un gran éxito en el empleo de sellos por los usuarios del correo, y aumentaría considerablemente el coleccionismo. Para muestra vale un botón: la emisión de 2014 dedicada a Manolo Escobar, Sara Montiel y Alfredo Landa, en un bello formato y en “Pliegos Premium”, fue muy del gusto del público, no sólo coleccionista, sino en general. Imaginemos qué éxito sería si se emitieran diversas series, bien diseñadas y con valor facial “A”, dedicadas a deportistas, cantantes, toreros, o personajes de la televisión y del cine que nos dejaron. En este campo estamos aún lejos de reconquistar al gran público, el cual descubriría con estas emisiones, en gran parte por primera vez, los encantos de la Filatelia y de enviar y recibir una carta con sellos de Correos… con todos los respetos para los actuales sistemas de comunicación que empleamos masivamente, telemáticos y “mágicos”, pero insulsos, metafísicos e incorpóreos. 



Escrito por:
Jesús González Herrera

Publicado el lunes, septiembre 28, 2015 por Norba Filatélica

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23 ago 2015

En este tiempo de verano apetece más leer cosas suaves y alegres que otros textos sesudos y concentrados, y esto incluye también a los artículos sobre Filatelia. No son pocos los curas que dicen aquello de que en tiempo de melones, breves los sermones, y en tiempo de sandías, cortas las homilías. Con esta pía entrada venimos a justificar lo que ahora sigue, que es un brevísimo inventario de las creencias, a veces disparatadas, otras veces pintorescas, que tienen los no filatelistas para con los que tenemos el gusto de serlo. Ahí van algunas de estas ideas, que nacen de la desinformación unida a la imaginación, bienintencionadas y en similares dosis ambas. No es un númerus clausus lo que sigue, por lo que invito a quienes lean este articulo a que hagan nuevas adendas al mismo, incorporando otras leyendas o axiomas que conozcan de modo fidedigno sobre lo que dicen por esos mundos acerca del coleccionista de sellos, y por extensión, del que reúne toda cosa coleccionable. 

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A/ Sobre la Filatelia en general:
 
1/ La Filatelia es juntar sellos, según los vamos acaparando, y meterlos en una caja o pegarlos en un cuaderno, para nunca más saber de ellos.

2/ La Filatelia es una manía como puede serlo morderse las uñas. 

3/ La Filatelia no es ninguna manifestación cultural, sino una extravagancia de gente rara. Por eso no puede ser objeto de apoyo, promoción o ayuda, ni institucional pública, ni privada. 

4/ La Filatelia es intrínsecamente aburrida y tediosa. 

5/ La Filatelia es una forma de estafa piramidal, de la que nadie sabía nada hasta que los informativos nos hablaron de los casos de Afinsa y Fórum Filatélico. 

B/ Acerca del coleccionista de sellos:
 
1/ El coleccionista de sellos es una persona de avanzadísima edad que, para paliar las muchas horas de aburrimiento que tiene, junta sellos que arranca gratis de las cartas que recibe, y los guarda de alguna de las maneras que luego se verán. 

2/ El coleccionista de sellos manifiesta con este entretenimiento un problema psicológico: es una persona depresiva, o maniática del orden, o con agorafobia, o con el “síndrome de Diógenes”. En todo caso, se trata de personas hurañas, reservadas y con una fobia social acusada. Por estas “taras”, que todos los filatelistas padecemos en mayor o menor medida, en adelante me referiré en este artículo a los no coleccionistas como “personas normales”. 

3/ Los coleccionistas de sellos pertenecen a una élite social riquísima, cuyos miembros sólo se relacionan entre sí, y que gastan gran parte de sus fortunas en sellos caros o en obras de arte. Por esto mismo, se presume que el filatelista es un señor de ultraderecha. 

4/ Dados los problemas de personalidad que se presumen en quienes coleccionan sellos, cuando a una “persona normal” le pide uno de aquéllos enfermos que le guarde los sellos de las cartas que reciba, la “persona normal” contemplará con conmiseración a quien tal extravagancia pide, y si se acuerda, guardará algunos sellos en el fondo de un cajón. 

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C/ Sobre la forma en que se hacen las colecciones:
 
1/ Los coleccionistas de Filatelia solo “juntan” sellos. Sus colecciones no pueden albergar otros elementos postales, pues se ignora totalmente su existencia y tipología. 

2/ Los sellos provienen solo de las cartas enviadas por correo entre las “personas normales”, que son aprehendidas por los filatelistas para arrancar los sellos, destrozando el sobre. 

3/ Los sellos, o bien se guardan en una caja de zapatos, o en una bolsa de plástico, o se pegan en un cuaderno escolar con pegamento de tubo, sin orden ni concierto, según se van recibiendo. Esto incluye juntar y pegar sellos repetidos, aunque lo estén montones de veces. 

4/ Cuando un filatelista compra un álbum de sellos, se entiende que tal álbum viene con todas sus hojas llenas de sellos pegados. 

5/ Las colecciones de sellos son mejores cuantos más sellos tenga su dueño. Por tanto, todo coleccionista sabe siempre cuantos sellos tiene y pretende tener más sellos que los otros coleccionistas. 

6/ Cuando un coleccionista tiene interés en una carta, se entiende que es para excusear el contenido de los sobres, ya que su colección es de sellos, y nada más. Cuando las cartas son vistas en una colección, se entiende que están ahí por el tema de que se habla en sus textos, ya que el sobre en sí no tiene ningún interés. 

7/ Coleccionar sellos da asco, porque su goma sabe amarga, y hay que humedecerlos para pegarlos al álbum. 

8/ Las colecciones de sellos se completan como las de cromos de fútbol, cambiándose los “repes” por los que no tenemos. 

D/ Sobre los sellos:
 
1/ Es más que dudoso que en nuestros días sigan existiendo sellos de correos para usar en envíos postales. 

2/ Los sellos que tienen de sus padres y abuelos las “personas normales” en viejas cartas, o en alguna cajita, son siempre valiosísimos, y cuando estas personas van a interesarse por cuanto valen esos sellos y les dicen que son sellos muy comunes y de escaso valor, o que están sucios, doblados, desdentados, etc, significa que les quieren tomar el pelo sin ningún género de duda. 

3/ Cuando un filatelista pone a una “persona normal” en el (tedioso e incomprensible) compromiso de que le guarde los sellos que reciba, tales sellos son arrancados en seco de la carta o se cortan con una tijera a ras de dentado, amputando la mitad de los dientes, porque todo esto da igual. Bastante trabajo tiene la “persona normal” con acordarse, cuando se acuerde, de tal “frikitada”. 

4/ Cuando una “persona normal” le da uno o varios sellos a un filatelista, se entiende que ya tiene todos los que le faltaban, y no le pedirá más. 

5/ Cuanto más lejano es el país emisor de un sello, o cuanto más raro suene su nombre, esos sellos son más valiosos. Por ende, los sellos de España no valen nada. 

6/ Cuanto más grande y más colorido sea un sello, mayor es su valor e interés. 

7/ Para ciertos coleccionistas de otros elementos distintos a los filatélicos, los sellos son una especie de cromos que se imprimen en ediciones ilimitadas en número y series, de modo que el valor de las piezas es siempre ínfimo. Por ello, no tiene interés coleccionar sellos. 

8/ Los sellos no valen nada desde el escándalo de Afinsa y Fórum Filatélico. 

Otro día nos seguiremos riendo con las peculiarísimas relaciones existentes entre filatelistas y empleados de Correos. 


Escrito por:
Jesús González Herrera

Publicado el domingo, agosto 23, 2015 por Norba Filatélica

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9 feb 2015

RELATO O CONSEJA DONDE SE CUENTA LA EDIFICANTE HISTORIA DE LA NUNCA FILATELIZADA DOÑA INÉS DE SUÁREZ, Y EL POSTRERO Y PÓSTUMO HOMENAJE QUE LE FIZO UN ILUSTRE PINTOR DE LA CORTE

Todo lo que voy a relatar a quienes me leyeren es una conseja o cuento nuevo que me trasladó a papel un escribiente de la Corte, el cual a su vez lo tenía oído de otros infantes y gente de alegre y ociosa vida; lo cual sea suficiente para afirmar que no ha de hacérsele más caso que al divertimento y ficción que es. Por ello, ruego que a ninguna persona discreta causen asombro los hechos que a continuación se narran, ni tenga por huero y de poco seso a quien los glosa. 

Cuenta esta alegre gente cortesana que, allá por el año del Señor de 2.006, unas personas principales de la Noble y Leal ciudad de Plasencia consideraron que sería bueno, para dar más fama y honra a su lugar, hacer alguna suerte de homenaje a una ilustre persona allí nacida, con motivo del aniversario quinientos de su nacimiento. En efeto, cinco siglos atrás, en el año de 1.507, había venido al mundo en Plasencia Doña Inés de Suárez, personaje histórico vinculado a la heroica y a veces denostada epopeya de la conquista americana por nuestro Imperio. Como es sabido, muchos hidalgos y aventureros, originarios en gran medida de nuestra tierra extremeña, tuvieron su parte en tal conquista, y Doña Inés de Suárez se halla entre estos ilustres nombres. 

Antes de pasar adelante, permítame el lector que le dé razón de quién fue Doña Inés de Suárez, muy por de menudo. Llegada a América como viuda de soldado español en 1.537, se asentó en tierras del Virreinato del Perú, en las cuales conoció al grande Don Pedro de Valdivia, que por cierto, también era extremeño, nacido en Villanueva de la Serena, aunque algunos sitúan su nacimiento en la cercana Castuera, asunto sobre el que no he hecho mayor indagación, por no ser del caso, y por no dar pesadumbre al lector con tanto circunloquio. Digo que, así que se conocieron ambos, pasaron en su trato al de amantes declarados, pues Don Pedro tenía a una su esposa allende los mares y esto venía a ser como tener un arcabuz en la Ínsula Trapobana. Doña Inés llegó a ser un personaje muy popular entre los asentados en Chile, y cuentan que fue el mejor apoyo en lo personal y en lo militar de Don Pedro. Así, es descrita por quienes la conocieron como “mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa”, virtudes que, todas en su conjunto y cada una de por sí, dicen mucho de quien las posee. Así debió de ser, pues Doña Inés colaboró directamente con Don Pedro en la conquista de Chile, y ambos pudiera decirse que fueron cofundadores de la ciudad que dieron en llamar Santiago del Nuevo Extremo en 1.541. No siendo bien visto el ejemplo de su romance con Don Pedro por los clérigos del lugar, Doña Inés casó por presiones del Virrey del Perú, Don Pedro de la Gasca, con el capitán Don Rodrigo de Quiroga, y llevó una vida piadosa y discreta, a tal punto que contribuyó a la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Montserrat, ambas en Santiago. Después de su muerte en 1.580, dejó memoria para muchos de sus convecinos de ser persona de valor y arrojo similares a Santa Juana de Arco o al Cid Ruy Díaz, y en esa alta estima es hoy tenida en la felice tierra de Chile, al punto de ser uno de sus principales personajes históricos. Para no quedar por embaucador y fantasioso quien esto escribe, puede leerse y atestiguarse su vida en el libro que compuso la ilustre escritora chilena Isabel Allende, bajo el título “Inés del Alma Mía”, también en el año de 2.006, muy celebrado por sus lectores y críticos. Tengo para mí que esta obra, de hallarse en el aposento de los libros de Don Quijote - quien lo habría comprado sin duda, de haberlo conocido, por las heroicas hazañas de Doña Inés - pasaría bonitamente el donoso escrutinio del cura y del barbero sin perecer en el fuego del ama. 

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No tenemos retrato ni imagen pintada de Doña Inés de Suárez, pero el lector podrá tomar idea de sus rasgos y arrojo por estas dos representaciones, la una tomada del libro de Isabel Allende, y la otra, de un fresco idealizador de su arrojo militar que se halla en Chile. 

Una vez dada cuenta de quien fue nuestra heroína, contaremos la curiosa historia que da fundamento a este relato. Como decía en el principio del mesmo, quisieron sus paisanos placentinos hacer honroso homenaje a Doña Inés al cumplirse los quinientos años de su nacimiento, y para ello consideraron que sería idóneo y bien pensado el promover la emisión de un sello o timbre de los que se pegan a las cartas del Correo de su Majestad para circular por todo el Reino, y aún por otros reinos cristianos y por ultramar. Tal sello habría de llevar representada muy al vivo la imagen de Doña Inés, con una leyenda que hiciera memoria de su quinto centenario. Movidos por tan justa empresa, los vecinos principales de Plasencia, y aún el alcalde de la ciudad, remitieron cartas a la Corte, dando razón del hecho que se quería inmortalizar en el sello, para que la autoridad a quien competiese tuviera a bien aprobar la emisión del timbre deseado. Hago sabedores a los lectores que, en el año de 2.006, la competencia para elegir los motivos más adecuados que habían de ilustrar los sellos del Reino recaía en unos señores veedores muy versados y nombrados a tal efeto por su Majestad. Esto señores principales, de noble posición, se reunían y despachaban en un gabinete que dábase en llamar Comisión de Programación de Emisiones de Sellos y demás Signos de Franqueo, nombre altisonante y solemne que hacía honor a los graves asuntos que en el tal sitio se trataban. 

Llegado el momento de reunirse quienes integraban la dicha Comisión, les fue dada cuenta de las peticiones de sellos que para el año 2.007 se habían recibido de todos los rincones del Reino, siendo algunas de ellas adoptadas como pertinentes y siendo otras desechadas por inoportunas, vanas o herejes. Entre éstas últimas se hallaba, para desdicha de los buenos placentinos, la que defendía la causa de Doña Inés de Suárez. Habiendo acaso entre los ilustres integrantes de la Comisión algún simpatizante de Doña Inés, inquirió a los adversos la causa de su descarte, siendo contestado con razonamientos de relativo peso y desaire, como el considerar que haber sido amante de Don Pedro de Valdivia redundaba en su deshonra y daba mal ejemplo, o el considerar que su relevancia histórica es menor de la pintada por los placentinos, y aún por todo el pueblo chileno, si allí delante se hallase. 

Con gran pesadumbre se recibió la mala nueva del descarte del sello de Doña Inés por sus paisanos, y con peor humor las chanzas que recibió su idea en la Corte, pero no por ello se desanimaron aquéllos, sino que decidieron recurrir en la adversidad al ingenio, y así burlar a los cortesanos que tan mal habían apreciado a su heroína. Para ello se valieron de un pintor conocido de la Corte, a quien su Majestad tenía encomendado el idear y pintar precisamente sellos del Correo Real. Este grande artista es Don Enrique de Jiménez y Carrero, natural de Granadilla, pero muy vinculado precisamente con la ciudad de Plasencia, de la cual recibió el honroso título de Hijo Adoptivo en el año 2.005. Deudo con la ciudad del Jerte por esta y otras mercedes y honras recebidas, el pintor se vio conmovido por los ruegos de los placentinos, y se propuso en su corazón de dar cumplido homenaje filatélico a Doña Inés en la primera ocasión que se le ofreciese, sea en tiempo breve, o en momento más dilatado. 

No hubo de esperar sino un año el pintor para llevar a cabo su industria. En el año 2.008 le fue encomendado por su Majestad una pintura que habría de ilustrar una hojita, de mayor formato que un sello, dedicado a la carta como mensaje universal. Así, tomando este tema por norte, y bajo el título y la advocación de “Europa”, Don Enrique pintó con singular maestría y traza una imagen que parécese a las naturalezas muertas de los artistas flamencos. Se trata de una representación de una carta abierta, y un recipiente con flores en colores cálidos sobre una repisa o punto de apoyo semejante. La imagen impresa en el sello es la que a continuación se ofrece al lector: 

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Esta es la hojita de “tema Europa” que diose a las casas de postas en fecha 23 de abril de 2.008. De nadie fue advertido el ardid y la mención que esta pintura llevada a sello contiene en referencia a Doña Inés de Suárez, quedando por representación de carta abierta con flor, sin otro significado ni alcance. Pero algunos cortesanos ociosos cayeron en la ocurrencia del pintor tiempo después, cuando leyeron la explicación que, al ser presentada la hojita, dieron los señores veedores de la Comisión en la premática que justifica su impresión. Así, tal disposición dice: el sello que se emite forma parte de una hoja bloque (digo de mi cosecha que no es tal, sino hojita) que recrea una composición romántica. Para ello, el autor del diseño, J. Carrero, utiliza un tipo de pintura figurativa dando lugar a una escenografía en la que aparecen elementos de la vida cotidiana, como una repisa, un vaso con flores multicolores, cartas escritas y sobres con signos de franqueo, formando un conjunto armónico en el que la carta toma el protagonismo de la imagen con un escrito que se inicia con la frase: Querida Inés del Alma Mía…” ¡Válgame Dios, y que impresión recibieron quienes, conocedores del caso, leyeron estas últimas palabras!. ¡La Inés del Alma Mía, sin duda la misma del libro de Doña Isabel Allende, no es otra que Doña Inés de Suárez! 

Movido por la curiosidad de conocer todas las huellas que nos había dejado el pintor en su cuadro en homenaje a Doña Inés de Suárez, un cortesano más discreto tomó unos quevedos u otro ingenio óptico, y dio cumplida letura ante otros amigos del resto de la carta, hasta donde su letra se ve. Y dice así: “Querida Inés del Alma Mía: cuando se cumplen 500 años de tu nacimiento, en la hoy muy noble, muy leal y muy benéfica ciudad de Plasencia, no quiero dejar este tu quinto centenario para recordar al mundo tus hazañas en la conquista de Chile y la fundación de ….” No hay pasar adelante, pues en este punto se pinta el papel de la carta quebrantado y demediado. Sin embargo, queda patente y plasmado per secula seculórum el homenaje a Doña Inés por su quinientos cumpleaños. Todos los circundantes recibieron grande gusto y contento de lo que la carta decía, y pidieron al descubridor de este hallazgo que advirtiese si en la pintura había alguna otra palabra o imagen ingeniosa. Tras un somero examen de la pieza, el ingenioso explorador se percató de que, en efeto, habían más signos inequívocos de la intención del pintor. Así, junto con la carta, hay dos sobres cuyos datos y signos de franqueo no permiten error: un sobre va remitido desde Chile y hasta Plasencia, como bien se lee en él, y tiene orla a colores propia del correo viajado, no en los galeones de su Majestad, sino por ingenio volador, y un sello chileno pintiparado, que no hay más que ver. El otro sobre, si cabe, es más curioso, pues es de una carta remitida a Chile, con marca del Correo de su Majestad de “URGENTE”, y pintado con traza de haber sido abierto de modo rápido, tosco y poco reflexivo. Nada de esto es baladí, y la razón de la tal premura es interpretada por quienes estas pistas descubrieron como el retraso que suponía rememorar el quinto centenario de Doña Inés un año después del justo momento en que debería haberse conmemorado. La misma priesa se interpreta que llevaba quien abrió la carta de modo apresurado. Y, puestos a inventar, se puede interpretar grande la alegría de quien puso la carta al lado de unas flores, sujeta a la pared como cosa digna de ser vista y leída de todos. 

Esta es la ficción que a todos los que la leyeren quería referir, tal y como me fue contada, y si no es cierta, al menos diremos como dicen los toscanos: “Se non è vero, è ben trovato”. ¡A fe mía, que bien merecía ser glosada esta historia, y aún ser compuesto un soneto para mayor loa del pintor que tan buen corazón tuvo de recordar a Doña Inés de Suárez en modo que hiciera justicia a sus merecimientos! 

Dado en Don Benito, a día 26 del mes de enero del año del señor de 2.015


Escrito por:
Jesús González Herrera
 

Publicado el lunes, febrero 09, 2015 por Norba Filatélica

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