ARTÍCULOS DE: Postales

29 ene 2019

Entre las fiestas populares que se celebran en la ciudad de Cáceres, sin duda alguna, una de las que más tradición y arraigo congregan es la que tiene lugar a primeros del mes de febrero, en torno a la Parroquia de San Blas, antigua ermita situada extramuros del recinto monumental, en lugar que continúa siendo confluencia de varias vías. La coqueta construcción religiosa se encuentra a medio camino en la ladera que desciende desde los montículos donde se ubicaban los pabellones del antiguo cuartel "Infanta Isabel" y el cementerio municipal hasta la zona de huertas de la Ronda de Vadillo. En ese camino aún pueden verse también los restos de otra ermita que fue muy popular en épocas pasadas, la de Santo Vito, en las proximidades del antiguo Refugio para pobres, ermita aquella que demanda una atención urgente que pueda evitar su pérdida definitiva. El barrio de San Blas es uno de los más típicos de Cáceres, y cada mes febrero se llena de colorido, folklore y aromas para recordar a su santo protector, patrón de los otorrinos, obispo y mártir, de la ciudad de Sebaste, en Armenia, martirizado en tiempos del emperador Licinio. 



No es la primera vez que la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña se fija en esta parte tan querida de Cáceres y en sus gentes, en sus costumbres y tradiciones. Hace unos años, junto a la Asociación de Vecinos, se organizaba en sus salones, y luego en la propia plazoleta de la parroquia, un mercadillo de objetos antiguos y de colección que llegó a cumplir hasta cuatro ediciones, con dispar éxito. Aquello dio lugar a la emisión de algunos de los primeros sellos personalizados que se encargaron por parte de nuestra Asociación y se editaron dos tarjetas postales cuyo motivo fue la iglesia de San Blas, en diferentes épocas, aunque siempre después de las obras que supusieron su acondicionamiento como parroquia. Ninguno de estos elementos se centró sin embargo en la fiesta en sí, en la romería del santo. 





Cartel, sello y Tarjeta postal que se emitieron con motivo del I Mercadillo del Coleccionismo que se celebró en la Asociación de Vecinos de San Blas, en 2010. 

Habiéndose emitido otros sellos a modo de serie sobre las "Fiestas Populares Cacereñas", como los dedicados al carnaval de Cáceres ("El febrero"), los patronos de la ciudad (Romería de la Virgen de la Montaña, San Jorge), o las Ferias de San Fernando en mayo, quedaba pendiente, sin perjuicio de otros eventos igualmente destacables que también tienen lugar en la ciudad, emitir un sello en honor de esta celebración tan entrañable. Constituía ya una cuenta pendiente que este año queremos enmendar y así lo haremos con la puesta en circulación de un sello que tendrá como motivo específico la Romería de San Blas, con la imagen del Santo como protagonista, sobre la base de una fotografía cedida por el  fotógrafo cacereño Fernando Montes Macías, donde puede verse la talla que se conserva en la Iglesia, portando en una de sus manos una de las tipiquísimas roscas de anís que junto a los cordones del santo se venden  por miles el día de la fiesta. 


Sello que que se ha encargado y validado por Correos para conmemorar 
la Romería de San Blas (2019)



Otros sellos sobre motivos de fiestas populares cacereñas 

Una celebración aderezada con la presencia de grupos folklóricos que llenan de ambiente y música cada rincón del barrio, de personajes ataviados con trajes típicos; montehermoseñas, campuzas, trajes de corto, capas, etc. Al compás de las notas de "El Redoble" y otras jotas cacereñas, la gente degustará los imprescindibles coquillos, la prueba de cerdo, las migas extremeñas. Una celebración que anticipa aquellas otras que se anuncian y que hacen más llevaderos los rigores del invierno. 




Bailes regionales y dulces típicos de la Romería de San Blas

Estaremos pues este año en San Blas, el próximo 2 de febrero, en el entorno de la Parroquia, para dar contenido filatélico al evento. Con nuestros sellos, nuestras tarjetas postales, nuestros recuerdos, que seguro harán la delicia de los coleccionistas y de todo aquel que quiera conservar y atesorar un trocito de Cáceres y de sus tradiciones. 



Preciosa tarjeta postal con la imagen de la antigua ermita (hacia 1940), el día de la fiesta

Publicado el martes, enero 29, 2019 por Jesús M. Gómez

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15 dic 2017

Es tradición que en estas fechas próximas a finalizar el año se haga inventario de las actividades desarrolladas y propósito de enmienda para mejorar aquellas que puedan serlo. En los tiempos ya lejanos de nuestra infancia, cuando no existía la informática algunos establecimientos colgaban el cartel de “Cerrado por Inventario” y todos los empleados se afanaban en recontar las existencias de cara al próximo ejercicio; tarea que en la actualidad se consigue a golpe de un “click”.

En la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, fieles a esa tradición, hemos hecho inventario de nuestras actividades de este año 2017 que pronto pasará a la historia. En ese Balance con saldo —a nuestro entender— positivo, no hemos copiado a los malos contables del “borrón y cuenta nueva”, sino que por el contrario optamos por el más constructivo “Suma y sigue” y a golpe de un "clik" hemos resumido nuestro trabajo.

Un año más nos hemos esforzado en fomentar el Coleccionismo, gracias a la inestimable ayuda de nuestros Socios, Amigos y Colaboradores. A todos ellos, a todos vosotros, os deseamos unas Felices Fiestas y que el año próximo os colme de Paz, Trabajo y Prosperidad.

¡MUCHAS GRACIAS!
 
 

Publicado el viernes, diciembre 15, 2017 por Norba Filatélica

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5 ago 2017

En un mundo dominado por internet y las redes sociales, parece complicado imaginar que en otro tiempo, las imágenes y la comunicación viajaban a través de formatos hoy cada vez más en desuso, como el de la tarjeta postal. Si ahora estamos acostumbrados a compartir los itinerarios y andanzas de nuestros más allegados, casi en tiempo real, disfrutando de las instantáneas que continuamente se suben a las diversas plataformas y soportes digitales, de modo que podemos hacer turismo sin movernos de la pantalla de nuestro ordenador, visitando lugares y ciudades de todo el mundo, a primeros del siglo XX, también había quienes querían viajar sin salir de su casa y poseer su propia colección de vistas procedentes de los más variopintos países. Las cadenas y ruedas de envío de tarjetas postales fueron muy populares en la pasada centuria, las llamadas "tarjetas cruzadas", y todavía siguen existiendo, adaptadas a los nuevos tiempos, como atestigua el artículo que puede leerse en el siguiente enlace, publicado en el Diario El País, donde se explica en qué consiste actualmente el "Postcrossing":


Cualquiera podía participar en estas cadenas de envío masivo de tarjetas, y así, en poco tiempo, recibir en su domicilio cientos de ellas. Bastaba facilitar la dirección, y comprometerse a enviar a su vez las correspondientes postales a otros múltiples destinatarios. Así se garantizaba la continuidad de la rueda. Lo de menos era el mensaje; de hecho, la mayor parte de las tarjetas no contenían comunicación alguna. 

¿Qué ha pasado después con aquellas colecciones? Seguro que muchas se perdieron, otras, quedarían en la misma familia, olvidadas en viejas cajas, en cualquier esquina de un trastero o desván, pero también hubo las que pasaron a manos diferentes, llegando a entrar en el círculo de la compra-venta de papel antiguo. Precisamente esto último es lo que debió pasarle a las tarjetas que a continuación reproduciré y que tienen como denominador común la coincidencia en cuanto a la persona de su destinatario, Eliseo Sergio Perera, residente en la localidad de Matanzas, en la isla de Cuba. Muy probablemente, sus herederos terminaron deshaciéndose de esas viejas postales, que adquirió luego alguna tienda o marchante filatélico y que acabaron distribuidas por los distintos canales del mercado del coleccionismo. Así, desde Cuba, volvieron a viajar hasta España y recalaron en la última Feria Internacional del Coleccionismo de Villanueva de la Serena (Badajoz), donde pude adquirirlas en el stand de uno de sus comerciantes. 

Pero veamos detenidamente estos ejemplares. Que proceden de una rueda o cadena de "postales cruzadas", lo confirman varios elementos destacados que son comunes a todos, más allá de la mera coincidencia en la persona del destinatario. Ya dijimos que estas postales no parecen concebidas con finalidad epistolar (no tienen contenido), y en la mayoría de ellas aparece lo que vendría a tratarse de un código identificador del participante en la cadena (véanse las referencias C.C.C. seguidas del número correspondiente), normalmente acompañado del nombre y dirección del remitente. Bien distinta es la última de las postales reproducidas, la que se envió desde Ginebra (Suiza), en la que sí existe texto y no aparecen los signos identificativos del "postcrossing" a que antes nos referíamos. En cuanto a la data de los ejemplares, nos encontramos ante tarjetas que fueron puestas en circulación en los años de 1909 y 1910, alternándose las que tienen el reverso dividido con las que ya se adaptaron a la norma vigente con posterioridad a 1905. 



Anverso y reverso de tarjeta enviada desde Kiev (actual Ucrania), a Matanzas (Cuba), en mayo de 1909. En el reverso se observa la división artificial realizada sobre postal originalmente sin dividir, apareciendo en el lateral izquierdo los datos del remitente con su CCC (código que identificaba su número en la cadena de postales cruzadas), y en el lateral derecho, la dirección del destinatario. El franqueo corresponde al Imperio Ruso y los matasellos de Kiev (origen) y Matanzas (recepción). 




Postales dirigidas al mismo destinatario desde destinos tan distintos como Budapest (Hungría), Oporto (Portugal) y Amsterdam (Holanda), todas dentro de la cadena de tarjetas cruzadas, en los años 1909 y 1910. Figura en todas al dorso el matasellos de destino (Matanzas). 


Postal enviada desde las Indias Holandesas, con franqueo correspondiente a dicha colonia, y en el anverso, matasellos de origen y destino, así como datos de la persona remitente con su CCC correspondiente. 



Anverso y reverso de postal enviada desde Varsovia (Polonia), en enero de 1910. Franqueo correspondiente al Imperio Ruso, al que pertenecía Polonia antes de la Primera Guerra Mundial. Reverso sin dividir, y en el anverso, matasellos de Matanzas (Cuba), y datos del remitente, con CCC. 



Anverso y reverso de tarjeta postal enviada desde Ginebra (Suiza) a Matanzas (Cuba), y al mismo destinatario que las anteriores. No pertenece a la cadena de postales cruzadas. Carta de un amigo, como se aprecia en el texto, sin los datos que caracterizan a aquélla. Franqueo de Suiza en el anverso y matasellos de Ginebra (10 de septiembre de 1910). 

Publicado el sábado, agosto 05, 2017 por Jesús M. Gómez

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24 ene 2016

La historia, la vida cotidiana de una ciudad a través del escaparate del correo. Las calles, el tejido comercial, los cambios experimentados a lo largo de los años, tienen su reflejo en la correspondencia y mediante ella podemos sumergirnos en un tiempo, en la forma de ser de unas gentes que ya pertenecen solo al recuerdo. Un recuerdo sin embargo que perdura, que está vivo y que podemos reconstruir con el estudio de esas cartas que en su día se pusieron en circulación y que ahora forman parte de nuestras colecciones. 

Hoy viajaremos al Cáceres de la primera mitad del siglo XX, nos perderemos en el entramado urbano de una ciudad de provincias que iba abandonando su fisonomía predominantemente rural para dar paso a una creciente oferta de servicios, al tiempo que descubría el enorme potencial de su casco histórico. En nuestro viaje transitaremos por las calles que entonces constituían el corazón, el centro de la urbe.  Cualquier visitante de Cáceres descubrirá enseguida que su arteria comercial por excelencia es la Calle Pintores, la que conduce desde la Plaza de San Juan hasta la Plaza Mayor.  Siempre fue así, una calle bulliciosa, llena de actividad, con multitud de pujantes negocios. De muchos apenas tenemos el recuerdo de que un día existieron. 


Tarjeta postal editada por Fototipia Thomas, Barcelona. En torno a 1920. Pertenece a una serie compuesta por veinte vistas de la ciudad de Cáceres. En ésta, la número 13, vemos la actual calle de Pintores (calle de Alfonso XIII), desde el centro de la Plaza de San Juan, frente a la Iglesia, y al fondo, la "Corredera", donde actualmente se encuentra el Hotel NH Palacio de Oquendo.

La correspondencia comercial nos ayudará a devolver a la vida lo que fueron algunos de los más boyantes establecimientos de ese Cáceres de primeros del siglo XX, a descubrir que la que hoy conocemos como calle Pintores, y que así era llamada también cuando el rey Felipe II visitó la ciudad el 8 de marzo de 1583, con sus reminiscencias gremiales, fue una vía sometida a los vaivenes y las turbulencias de la política, como también le sucedió a la Plaza Mayor. Como calles y lugares principales de la urbe, los signos de los tiempos, el color de los gobiernos, los nombres de los gobernantes, tuvieron allí su reflejo y de ello es también testigo el correo. A comienzos del pasado siglo, la monarquía representada por el rey Alfonso XIII, que sobrevivió hasta 1931, en que se proclama la República, se impone en el callejero de la ciudad: Plaza de la Constitución, calle de Alfonso XIII, etc. Esta última no era otra que nuestra querida calle de Pintores


Aquí tenemos el primero de los ejemplos. Tarjeta Postal Comercial de "El mundo elegante", establecimiento de tejidos, mercería, complementos y "artículos de fantasía", situado en la calle Alfonso XIII número 1 de Cáceres, justo en su comienzo, casi en esquina con el Portal del Pan y con la Plaza Mayor. Circuló desde Cáceres a Molina de Aragón (Guadalajara), con franqueo (invertido), sello del rey Alfonso XIII, Tipo Vaquer, de 1922-1930, 15 céntimos azul grisáceo (Edifil 315). La fecha es 13 de abril de 1930. Curiosamente, se trataba de un establecimiento "Proveedor de la Real Casa", cuyo propietario era D. Cristóbal Mendieta Canteras. Años después, la familia Mendieta tuvo un comercio similar en la misma calle, que pervivió hasta la década de los 80 del pasado siglo. Al dorso de la carta vemos que su contenido es puramente comercial, relativo a un pedido efectuado por el cliente y la firma es del propio titular del negocio.  Vemos además que en el anverso, figura la marca "Apartado de Correos número 14".



La anterior fotografía, perteneciente a la colección editada por la Casa "Alberto Martín" de Barcelona, "Vistas estereoscópicas de España", serie dedicada a Cáceres (compuesta de diez vistas), nos ofrece una visión cotidiana de la calle de Alfonso XIII, durante la década de los años veinte, con la gente transitando por ella y los letreros de algunos negocios. Uno de éstos era la "Papelería Alcoyana, Objets à bureau", situada en el número 19 de la calle. Es conocida por haber editado una de las primeras series de postales realizadas sobre Cáceres, a través de la casa Hauser y Menet, en 1905, a la que pertenece la que a continuación reproducimos, precisamente circulada en ese año, antes de que se impusieran los reversos divididos en las tarjetas postales. Como puede comprobarse, se escribía en el anverso, junto a la viñeta, pues la dirección figuraba en el dorso. 


Otro de los comerciantes que permaneció muchos años en la calle de Pintores, era el apellidado Correa, que tuvo establecimiento en el número 7, también de tejidos. La siguiente Tarjeta Postal, circulada desde Cáceres a Madrid, en fecha 20 de agosto de 1931, aún conserva la dirección en calle Alfonso XIII número 7, aunque se envía cuando ya ha sido proclamada la República y poco después la calle cambiará de nombre para llamarse calle de Pablo Iglesias, el fundador del Partido Socialista Obrero Español.  Es ésta una tarjeta muy interesante por la gran cantidad de datos que contiene, como el apartado de correos, el número de teléfono, y las cuentas corrientes del comerciante. El franqueo corresponde también a Alfonso XIII, Tipo Vaquer de perfil, 1930-1931, 15 céntimos gris azulado (Edifil 493). Al dorso, marca de reparto: "Una y media tarde, tercer reparto". Reproducimos las dos caras de dicha Tarjeta Postal. 



De la época de la República, y recordando el nuevo nombre que tuvo nuestra querida calle de Pintores, sirva de muestra esta carta circulada desde Cáceres hasta Villafranca de los Barros (Badajoz), por el comerciante Victoriano Franco, con establecimiento en calle Libertad número 1 y franqueo con sello en el que aparece precisamente Pablo Iglesias, 30 céntimos carmín (Edifil 669).


Los avatares históricos volvieron sin embargo a marcar la evolución de tan céntrica vía cacereña. La Guerra Civil Española (1936-1939), la proclamación del General Franco como Jefe del Estado, nuevamente se hicieron sentir en la nomenclatura del callejero. Y hubieron de cambiarse otra vez los rótulos. Ahora será la calle del Generalísimo Franco, y así, hasta el advenimiento de la democracia. Solo entonces pudo recuperar su nombre original y desligarse de los sobresaltos de la política. 


Tarjeta Postal Comercial de otro de los negocios con mayor trayectoria que existieron en la calle de Pintores: El gran bazar "El Siglo", de Teodoro Ordiales, cuya sede se encontraba en el número 6 de la mencionada calle, entonces conocida ya como Generalísimo Franco. Muy recordado por los cacereños, pues trabajaba desde el género del mueble al de los juguetes, tenía su anexo en la calle de Moret, y luego estuvo en la Plaza de la Concepción. En la correspondencia que reproducimos, la misiva comercial se dirige desde Cáceres a Madrid, con matasellos de 10 de octubre de 1944, y franqueo de la serie "Milenario de Castilla", 20 céntimos violeta (Edifil 977)


Otro de los clásicos de aquella época de la calle era el negocio de Jacinto Gozalo, en la esquina con calle Moret. A él pertenece esta Tarjeta Postal Comercial circulada entre Cáceres y Barcelona, en diciembre de 1954, con sello de la serie "Año Mariano", 50 céntimos, Virgen del Pilar (Edifil 1136). A los almacenes de Gozalo, le sucedería en los años setenta Vestimoda, después Ciconia, y ahora Springfield. 

No podemos marcharnos de nuestro paseo por el devenir histórico de la calle Pintores sin recordar a varios de los personajes más emblemáticos de la historia cacereña de la época. Comenzaremos por el pintor Eulogio Blasco, conocido como "El Mudo", quien regentaba el establecimiento "El precio fijo", que se encontraba aproximadamente donde hoy está la tienda de "Deportes Olimpiada". Se editaron por Eulogio Blasco varias series de tarjetas postales de Cáceres en los años veinte, tanto sueltas como en bloc. La impresión corrió a cargo de Heliotipia Kalimeyer y Gautier, de Madrid, y Heliotipia Artística Ibérica. En estas tarjetas se recogieron algunos de los monumentos más representativos del Cáceres antiguo. 



Dos ejemplos de tarjetas postales editadas por Eulogio Blasco. La primera, con reproducción de uno de sus cuadros, con tipos populares y el ambiente de la Plaza Mayor de los años veinte. La segunda, con el Arco de la Estrella y el vendedor de melones conocido como "El Garrovillano"

Otro de los personajes que tuvieron establecimiento en la calle Pintores fue el fotógrafo Javier García Téllez, tienda que todavía hoy existe. Fue un grandísimo editor de tarjetas postales con vistas de la ciudad, con series muy amplias, integradas por más de 100 vistas. En ellas podemos contemplar la evolución de Cáceres a lo largo de las décadas de los años 40 y 50 del pasado siglo, captando su cámara el despertar de la ciudad moderna, abierta hacia el Paseo de Cánovas y las grandes avenidas. 


Tarjeta Postal editada por Javier, en la que aparece la Avenida de España de Cáceres, en los años cincuenta del siglo XX, con las famosas casas "De la Chicuela" y "De los Picos"

Para cerrar este recorrido, recordaremos algunos de los establecimientos de hostelería que también perduran en la memoria de los cacereños y que se asentaron en esta calle. En los años veinte, el Café Viena, del que nos habla Sellers de Paz en su libro "Cáceres visto por un periodista", era el centro de las tertulias y los momentos de ocio por excelencia de los parroquianos del centro de Cáceres. Luego vinieron otros. No es lejano el recuerdo de "Jamec", verdadero icono en el que convivían la música de posguerra, los sones de Machín o La Piquer, los chascarrillos a pie de calle, entre el aroma de los "cortados" y la espuma de las "cañas". Desde los treinta hasta casi los ochenta, su sitio lo ocupa hoy una entidad bancaria. 


Nos despedimos. Transitar por la calle Pintores sigue siendo un placer en este Cáceres del nuevo milenio. Un paseo con historia, como hemos visto. Nos han servido de guía las cartas y las imágenes que no hace tanto tiempo se enviaron por quienes allí vivieron o tuvieron sus negocios. 

Bibliografía:

PÉREZ MATEOS, Juan Antonio: "Cáceres piedra y fuego, Crónica sentimental del siglo XX". Ediciones Blanca Tejedor, 1999.

FAJARDO, María Antonia/GÓMEZ, Jesús María: "La tarjeta postal en Cáceres (1900-1940). Cicon Ediciones, 2002. 

SELLERS DE PAZ, Germán: "Cáceres visto por un periodista". Edisell Publicaciones, 1997.

Publicado el domingo, enero 24, 2016 por Jesús M. Gómez

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9 dic 2015

Recibir una postal significa que alguien, en algún lugar más o menos lejano, pensando en nosotros, se ha tomado el trabajo de comprar una postal, comprar un sello,  rellenarla y buscar un buzón de correos para enviarla.

Colecciono postales “circuladas” . Postales que han sido depositadas en un buzón de correos y que han viajado hasta su destino utilizando el Servicio Postal de uno o varios países.

La postal circulada nos aporta mucha información: lugar de origen, motivo que representa, sello utilizado, matasello, distancia recorrida, tiempo que ha tardado en llegar y, por supuesto, del remitente. Con el tiempo he ido confeccionando una lista no exhaustiva, manifiestamente subjetiva, de los remitentes. A ellos voy a dedicar unas líneas, con todo mi cariño,  consideración y respeto.

El olvidadizo. Este Amigo se va de vacaciones de verano a la otra punto de mundo. El último día compra una postal típica: una playa con barquitos y mucha agua. Como en el chiringuito no venden sellos de correos le dice a su pareja: “Anda, guárdame la postal en el bolso, que ya compraré un sello”. Su pareja usa esa modalidad de bolso tipo “baúl de la Piqué” donde cabe medio mundo. Allí se queda la postal. 

Meses después haciendo sitio en el armario coge el bolso-baúl y mirando en su interior exclama sorprendida –“¡Ahí va!, mira la postal de tu amigo. Pues se la tienes que mandar. Te la dejo en la entrada con las llaves de casa, que eres un despistao”. Y a mitad de pasillo, elevando la voz le repite: “Y mu abandonao”. “Y cuando salgas ponte el abrigo que está pa nevá” – insite la moza.

Al día siguiente nuestro remitente, camino al trabajo, entra en un estanco, compra dos sellos y la deposita en un buzón. Misión cumplida.

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El Señor Mayor. En sus años mozos no ha ido más lejos que al pueblo de su familia política a unos pocos kilómetros de su residencia, cada año en el día de Todos los Santos. Excepción fue su servicio militar en Sidi Ifni. Un viaje de ida, estancia y vuelta sin ocasión de turistear.

Tras una vida de sacrificios, estrecheces y viudedad llega  la merecida jubilación y nuestro Amigo se ha propuesto hacer algo más que comprar el pan, leer el periódico y sentarse en un banco al sol cada día. Gracias a los viajes que organizan en su Parroquia, a pesar de algún que otro achaque y animado por sus hijos –“Muy bien, Papá, que te lo tienes merecido” , está dispuesto a conocer  España.

Persona noble, seria, cercana en el trato, rigurosa en sus compromisos. De la vieja escuela. Educado en la tradición epistolar clásica, no concibe que el contenido de una postal circule por “medio mundo” a la vista de todos. Es de obligado cumplimiento preservar la intimidad.

A su vuelta se interesa: “Recibiste la postal?”. “Te gustó el sello?”. “Seguro que no lo tenías”, afirma  sin esperar las respuestas. “Me dijo la señorita del estanco que allí se usaba poco”. –"¡Hombre, SM, no sé que decirte, en Euskadi…!" , le comento. “Un momento, caballero, Vascongadas. Provincias Vascongadas”, matiza.

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El Rácano. Cuando envía una postal, nunca, nunca, nunca, bajo ninguna circunstancia, la compra. La coge del mostrador del hotel, restaurante o bar donde se aparca durante sus vacaciones. Me consta que en cierta ocasión visitó varias recepciones hasta encontrar un establecimiento que disponía de postales publicitarias gratis. En un descuido del recepcionista, con todo el descaro del mundo, se las guardó todas. Desde entonces lleva años enviando la misma postal, desde lugares diferentes. A él le da lo mismo. Su mujer, que tiene más paciencia que el Santo Job le recrimina: —“¿No te da vergüenza enviarle esa postal a tu Amigo?”“Ninguna. Si lo que le gusta es el sello” –, responde con cinismo.

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Los Sarcásticos. Para ellos coleccionar postales, a estas alturas, es una cosa de “gente rara”. Con lo útil que es el whatsapp, el sms y, si no queda más remedio, el email. ¡Postales…, vaya manera de perder el tiempo! –, mascullan algunos para sus adentros. No obstante, se toman su trabajo en enviar una postal; eso sí,  acorde con su peculiar sentido del humor.

Los textos, cuando existen,  son de lo más variopintos: –“La vida nocturna de San Sebastián está algo apagada esta temporada”. ó  –“Magnífica impresión de La Habana …”. E incluso en blanco, al fin y al cabo le has pedido una postal no un diario de viaje.

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¿Circu qué…?. Es el remitente que quiere agradar contribuyendo a la colección con postales, pero no entiende que sería de agradecer, más aún, si fueran circuladas. En cualquier caso, piensa, una postal es una postal. Y cuantas más mejor; además, si tienes un montón de sellos.

En cada uno de sus viajes hace acopio de postales, muchas postales, que luego te entrega con la satisfacción de quien te regala un tesoro: –“Toma para tu colección. No te compré sellos por si los tenías repetidos...”.




El Metódico. Trotamundos impenitente planifica y documenta sus viajes con precisión de cirujano.   Escoge sus envíos con sumo cuidado y comparte en ellos un pedazo de historia de cada rincón del mundo que visita. A veces incluye un acertijo o una leyenda urbana  en relación con el lugar  y reta a su resolución: –“El edificio … está muy relacionado con la cantidad de perros callejeros”. Sus postales son un maravilloso regalo.

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El Filatélico. Es un remitente comprometido con la causa. Coleccionista, filatélico, postalista, amante del Arte y de la Historia. Cuida el detalle. No compra una postal al uso, le pone un sello y la echa al buzón. No. Él se toma su tiempo. Busca algo diferente. Cruza la ciudad de un extremo al otro para compartir con nosotros la belleza de la que está disfrutando.

Sus postales son dignas de exponer con orgullo en cualquier colección: una tarjeta máxima con matasello conmemorativo, sellos específicamente escogidos para el reverso y depositada en una estafeta de Correos muy especial donde, con la profesionalidad que les caracteriza, le estampan un matasello de matrícula de honor. ¿Se puede pedir más?.


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Escrito por:
José Manuel Lagarejos

Publicado el miércoles, diciembre 09, 2015 por Norba Filatélica

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31 may 2015

Hubo un tiempo en que el correo se convirtió en el mejor vehículo de transmisión de palabras e ideas, de inquietudes y sentimientos. Y lo hizo valiéndose de un instrumento que puso el mundo en manos de las personas, que acercó lugares y paisajes muy distantes entre sí, que dejó constancia de acontecimientos y eventos cuando no existía la televisión y el cine solo daba sus primeros pasos. Estamos hablando de las tarjetas postales, que vivieron su época dorada en las décadas iniciales del siglo XX, y que pronto se convirtieron en un verdadero lenguaje universal que puso en contacto a comunicantes de los cinco continentes. Hay historias y vidas que pueden reconstruirse con la simple lectura de esos mensajes que quedaron plasmados en aquellas tarjetas. Saben los coleccionistas por tanto que más allá de las viñetas, de las imágenes, en las postales late aún ese sentimiento de quien un día las depositó en un buzón de correos, en cualquier lugar del globo, que las palabras allí escritas no fueron arrastradas por la marea del tiempo, y como las inscripciones de los monumentos de la antigüedad, todavía perduran, revelando qué se dijeron y cómo eran quienes se sirvieron de este medio de comunicación.  


Postal de "Picadilly Circus", Londres, hacia 1910, con franqueo inglés (Jorge V)


Interesante postal con imagen de la gran inundación de París de 1910. 


Curiosa imagen de los castillos del Loira, hacia 1909. 

Coincidió el esplendor de la tarjeta postal con el despertar de otro fenómeno cuyo propósito era también crear un marco común de comunicación entre los habitantes de los distintos países, abolir las barreras del idioma y dar cauce al sueño de desterrar ese Babel que separa y levanta muros de distancia entre los hombres. Hablamos pues del Dr. Zamenhof, quien en 1887 editó en Varsovia su primer libro sobre la "Lengua Internacional", bajo el seudónimo de Dr. Esperanto, nombre que finalmente adoptaría también ese nuevo lenguaje. En los años y décadas siguientes, asistimos a una gran difusión y propaganda del esperanto, que empieza a ser utilizado a nivel internacional, dándose a conocer en los diferentes estados y también entre la ciudadanía, a través de artículos y congresos. 


Postal enviada desde Praga con franqueo del Imperio Austrohúngaro (Sello del emperador Francisco José I), en la que aparece viñeta con la imagen del Dr. Zamenhof y referencia al esperanto. 

No se hizo esperar que el esperanto llegase a las postales y que comenzasen a circular por todo el mundo miles de tarjetas escritas en este nuevo e ilusionante idioma. En 1905 se celebra en la localidad francesa de Boulogne-sur-Mer el Primer Congreso Internacional de Esperanto, y desde entonces, no han dejado de celebrarse cada año. El correo en esperanto se convirtió pues en un hecho habitual, y así, en 1906, en Brasil, mediante decreto ministerial, se declara al esperanto  "lengua clara" en telegrafía y pronto comenzará a enseñarse en las escuelas oficiales y universidades, lo que ocurre en España en 1911. Quienes ya utilizaban las tarjetas postales para tener contacto con personas situadas en otras partes del mundo, lo harán ahora empleando la misma lengua para comunicarse con habitantes situados en sus antípodas. Esta tolerancia y fomento del esperanto se verá cercenada por los acontecimientos bélicos de la primera mitad del siglo XX, pues los nazis lo prohibieron en Alemania, y Stalin en la Unión Soviética, persiguiendo a los esperantistas y recluyéndolos en campos de concentración. En España, donde el esperanto había gozado de gran popularidad, hasta el punto de que en 1909 se celebra en Barcelona el V Congreso Universal, donde Alfonso XIII nombra al Dr. Zamenhof Comendador de la Orden de Isabel la Católica, durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista la actividad esperantista prácticamente desaparece.


Postal escrita en esperanto y en la que aparecen los participantes de la Federación Esperantista de Centro Oeste de Francia, 30 de mayo de 1909.


Postal enviada desde Cádiz (España), escrita en esperanto, y franqueo Alfonso XIII (Medallón)

Coleccionar postales escritas en esperanto es una forma de acercarse a este mundo en el que dos vehículos de comunicación tan singulares se aliaron en busca de un lenguaje universal que en un momento en el que no existían las facilidades de que ahora disponemos, se convirtió en una forma de acercar personas y lugares, sin importar su idioma ni su lugar de residencia. Los esperantistas contactaban unos con otros y se intercambiaban postales que enviaban desde cualquier parte del mundo, llegando a acumular cientos de ellas con las más exóticas procedencias.  Veánse aquí unos ejemplos.


Postal enviada desde Moscú, franqueada en 1910, escrita en esperanto. 


Postal escrita en esperanto enviada desde Nueva Zelanda.


Interesante postal enviada desde la India, con imagen de los templos de Benarés, también escrita en esperanto. 


Postal enviada desde los Estados Unidos, escrita en esperanto, con imagen de tipos del Oeste.


Postal enviada desde Japón, con franqueo japonés y escrita en esperanto. 


Postal enviada desde Pittsburgh (Estados Unidos), con franqueo americano. Escrita en esperanto. Estación de ferrocarril. 


Los datos incluidos en esta reseña han sido tomados de la página www.esperanto.es y las postales reproducidas pertenecen a la colección particular del autor. 

Publicado el domingo, mayo 31, 2015 por Jesús M. Gómez

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