ARTÍCULOS DE: David González

29 ene 2019

El Vicepresidente de la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, David González Corchado, Académico de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, ofrecerá el próximo domingo, 3 de febrero, a partir de las 11:30 horas, en la sede de FESOFI en Madrid (Calle Felipe III, 6, 1º B), una interesantísima conferencia titulada "Alusiones postales en la literatura del Siglo de Oro", en un acto incluido dentro del ciclo de conferencias que organiza la Sociedad Filatélica de Madrid (SOFIMA). Una vez más, nuestro compañero y Académico interviene en este prestigioso foro con el resultado de su trabajo de investigación en materia de historia postal y curiosidades del correo, en esta ocasión, con el trasfondo de un período glorioso de nuestra historia y teniendo como protagonistas a personajes emblemáticos de la literatura como Santa Teresa de Jesús, Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo o Luis de Góngora, entre otros. Para quienes se encuentren ese día en Madrid, es una cita imprescindible, sin duda, que luego podrán complementar con un paseo por los concurridos puestos del Mercado Filatélico de la Plaza Mayor. Enhorabuena nuevamente a David y desde esta Asociación, que es la suya, le deseamos todo género de éxitos con motivo de su conferencia, que también esperamos pronuncie pronto en Cáceres.

Publicado el martes, enero 29, 2019 por Jesús M. Gómez

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30 may 2018

El pasado domingo 27 de mayo, dentro del ciclo "Las Conferencias de Sofima" (Sociedad Filatélica de Madrid) nuestro Socio David González Corchado, miembro electo de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, impartió, con gran éxito de asistencia,  una bajo el tema: "El origen del correo como servicio público universal (siglos XIV al XVIII)". El contenido y la reseña de dicha Conferencia pueden  leerlo en la web de Sofima, en el siguiente (enlace a Sofima), a quienes agradecemos su disposión a permitírnos compartirlo.




Publicado el miércoles, mayo 30, 2018 por Norba Filatélica

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22 may 2018

Dentro del ciclo "Las Conferencias de Sofima" (Sociedad Filatélica de Madrid) nuestro Socio David González Corchado, miembro electo de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, impartirá una bajo el tema: "El origen del correo como servicio público universal (siglos XIV al XVIII)", en la Sede de SOFIMA. Calle Felipe III, 6, 10B, Madrid. Día 27 de mayo de 2018 a las 11:30h.



Publicado el martes, mayo 22, 2018 por Norba Filatélica

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2 feb 2018

La conferencia ofrecida el pasado 28 de noviembre de 2017 por David González Corchado, académico de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal y miembro de esta Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, sobre "Las cartas del último templario", ha suscitado gran interés por el análisis que el ponente realizó sobre los últimos momentos de la Orden del Temple desde la perspectiva de la correspondencia utilizada, sus técnicas y procedimientos.

Hace unos días la periodista Lourdes Gómez Martín que dirige la sección "Extremadura infinita" en Radio Nacional de España (RNE) realizó una interesante entrevista a David González, que ahora compartimos con todos nuestros Amigos y Lectores.



Publicado el viernes, febrero 02, 2018 por Norba Filatélica

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22 may 2017

Publicamos en nuestro espacio la réplica de David González Corchado, Académico de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, y miembro de la Junta Directiva de nuestra Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, en relación al malintencionado artículo publicado hace algunas fechas en un Blog filatélico por un afamado investigador postal.

En nuestra opinión, debatir, discutir, enfrentar distintas ideas, dentro del ámbito académico, no sólo es acertado sino que se vuelve cada vez más conveniente. Sobre todo cuando de un mismo asunto pueden aportarse distintas visiones. La rivalidad de estas ideas o concepto no pueden, sin embargo, situarse en el plano personal ni mucho menos buscar la descalificación del otro aun cuando no estemos de acuerdo con ellas. De eso se trata, de debatir desde el respeto a la persona y a su trabajo. Con el consiguiente derecho a réplica. Con luz y taquígrafos.

Brindamos nuestro espacio para que aquellos investigadores, historiadores o aficionados a la Filatelia que lo deseen puedan debatir, contraponer ideas, libremente, sin censuras, sobre el fondo de la cuestión que no es otro que “El correo de la Orden del Temple”.

El Administrador de Norba Filatélica


imageJosé Mª Sempere vuelve a encarnar el papel de un amargado y resentido Salieri condenado al ostracismo, tal y como lo interpreta magistralmente F. Murray Abraham en la película “Amadeus” de Milos Forman (1984).

Una vez más trata de hacer un vano intento para salir de la irrelevancia en la que se encuentra sumido, desde que voluntariamente abandonó la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal; decisión de la que, no me cabe duda, aún se sigue arrepintiendo.

Encaramado en su tribuna virtual, una web privada donde publica a placer cuanto le viene en gana, ya sean interesantes artículos de filatelia o historia postal, o descalificaciones dirigidas a personas o entidades (en función de sus apetencias e intereses personales), se permite actuar como un Ser Supremo que discierne lo que está bien de lo que está mal en el campo de la investigación postal. Desgraciadamente para todos, excepto para él, dicha web no admite comentarios, por lo que no ofrece la posibilidad de réplica a los aludidos en sus artículos, quienes suelen permanecer en la más completa indefensión.

En esta ocasión la ha tomado con la supuesta falta de rigor de EL ECO, ilustrándola con una serie de artículos en los que pretende poner en evidencia a algunos de sus colaboradores habituales, con el fin aparente de dañar esta publicación, por razones que, al menos a mi, se me escapan. El último de los mencionados libelos se denomina “Claros y veraces”.

Desde muy pequeño, mis padres me educaron para que no consintiera nunca el abuso del llamado “matón de patio”, al que me recuerda mucho el estilo con el que Sempere se suele dirigir a otros investigadores o compañeros académicos cuando escribe sobre ellos (y eso que últimamente ha moderado un poco su lenguaje). Por esta razón me he decidido a escribir (con mucha pereza, por cierto), ya que si guardara silencio ante este hecho, el autor podría interpretarlo como cobardía o conformidad con lo que expresa, por lo que podría acabar tomando la costumbre de usarme como diana de sus crueles ataques, como ha hecho con otros en más de una ocasión. A los abusones hay que pararles los pies desde el primer momento para que aprendan la lección.

Para comodidad del lector, incluyo el artículo referido en la parte en que se me alude directamente:

Claros y veraces
Por José María Sempere


El mes pasado publicábamos en Filatelia Digital el artículo “Precisar para no confundir”. Era una llamada a ser rigurosos en base a los supuestos errores que contenía un artículo de la revista El Eco Filatélico y Numismático.

Después de leer el número de este mes, se pone de manifiesto la necesidad de insistir en que El Eco debe hacer autocrítica e intentar ser lo más claro y veraz posible en sus contenidos, porque el problema no es de un texto en particular, sino algo más o menos generalizado. Veamos algunos ejemplos de la revista de mayo con afirmaciones, términos o conceptos manifiestamente confusos, inciertos o mal expresados:

1.- En una amplia reseña se da cuenta de la conferencia pronunciada por el miembro de la Real Academia Hispánica de Filatelia David González Corchado sobre “La Organización Postal del Temple” (un tema que fue publicado en cuatro entregas en RF, la revista de Edifil.

Ya el título incorpora un concepto erróneo, porque no existió semejante organización postal. Según la RAE “organización” es una “asociación de personas regulada por un conjunto de normas en función de determinados fines” y como explica el propio autor, únicamente ha hallado testimonios de individuos que transportaron las cartas, pero en ningún caso de un organismo o institución.

La crónica añade: “A partir del estudio de antiguos documentos, David ha conseguido reconstruir la arquitectura de los antiguos sistemas de transmisión de la correspondencia creados por la Gran Orden del Temple” (sic) (…) Por lo general, la mayor parte del trabajo es una continua sucesión de supuestos, hipótesis, conjeturas, presunciones e interpretaciones en muchos casos, cuando menos, discutibles y efectuadas a partir de lo ya publicado anteriormente por diversos historiadores.

(…) casi por casualidad encuentra una carta de Jacques de Molay”. Si eso fuese cierto, sería un extraordinario descubrimiento, pero mucho me temo que se estará refiriendo al hallazgo en 2014, de Beatriz Canellas, Jefa del Departamento de Descripción del Archivo de la Corona de Aragón (ver). Es significativo que de un hallazgo como el mencionado no haya reproducido ni una imagen en su trabajo.(*)

La difusa vaguedad en la cita de las fuentes por parte muchos contribuye a interpretaciones equívocas. Así sucede con quienes no dejan de hacer referencia a archivos de documentación medieval que jamás pisaron (entre otra razones porque es para ellos ininteligible la escritura de la época por carecer de los mínimos conocimientos de paleografía) y dan a entender que han estado una ingente cantidad de tiempo investigando en ellos.

Debo decir que desde que el artículo fue publicado el pasado 9 de mayo, he escrito a su autor hasta tres correos electrónicos invocando mi derecho a defenderme de dichos comentarios que considero falsos y exigiendo rectificación, peticiones que sistemáticamente se me han negado. Tras una primera contestación alegando que mi respuesta era demasiado extensa para ser publicada, volví a reenviarla tras reducir significativamente su extensión, no obteniendo jamás contestación a ese segundo correo.

Es evidente el deseo del señor Sempere de ejercer una censura al no permitir contestaciones a los artículos publicados en su blog que pudieran llegar a poner en evidencia su “profunda y dogmática sapiencia”. Todo un ejercicio de pluralidad, rigor y democracia, como el lector podrá percatarse.

A continuación expongo la contestación no publicada por José María Sempere en la que me defiendo de sus acusaciones y cuestiono sus motivaciones:

Resulta muy extraño que el autor de este blog se centre en atacar a EL ECO por la falta de rigor de un artículo que publiqué en su día en “RF”, solo porque contiene una reseña sobre la charla en la conferencia de SOFIMA. Esta conducta me hace pensar que lo que se busca realmente es perjudicar a EL ECO, atacando a algunos de sus colaboradores habituales acusándolos de falta de rigor, y no a “RF” publicación que evita mencionar durante toda su crítica. No querría creer que la verdadera causa de su rabia sea que el director de EL ECO, harto de sus “peculiaridades”, decidiera prescindir de su colaboración, y haya dejado de publicar sus opiniones… De ser esta su motivación estaríamos ante un intento de manipulación dirigido a los lectores de su blog para crear en ellos una opinión desfavorable hacia la revista EL ECO, lo cual diría muy poco en positivo del señor Sempere al mezclar sus propios intereses personales y animadversiones con unas opiniones que pretende revestir de objetividad. No obstante tampoco puedo dejar de decir que estos comentarios podrán ser interpretados como una “sucesión de supuestos, hipótesis, conjeturas, presunciones e interpretaciones”.

Centrándonos en el objeto de sus críticas, lo primero que se ataca es el título de la Conferencia “La Organización Postal del Temple”, tildándolo de poco riguroso al incorporar, según su criterio, el concepto erróneo “Organización”, que según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) consiste (en una de sus cuatro acepciones) en la “asociación de personas regulada por un conjunto de normas en función de determinados fines”. Es evidente la manipulación que se hace al utilizar esa tercera acepción de la RAE, obviando la primera: “Acción y efecto de organizar u organizarse”, o lo que es lo mismo: como organizaron los templarios un sistema de postas al servicio de la transmisión de noticias y correspondencia en el seno de su orden. En todo caso, y en mi opinión, ambas serían perfectamente válidas para expresar lo que pretendo hacer ver en la conferencia; en la que, además, dejo claro y de manera literal que hablar de un “sistema postal” en aquellos años de la Baja Edad Media es una “licencia poética” que me concedo.

Posteriormente, pasa a criticar y a restar mérito a las interpretaciones que hago a la hora de elaborar las teorías y conclusiones sin aportar ninguna otra explicación alternativa o argumentar, al menos, la razón de que no le parezcan plausibles mis deducciones… Como puede verse, en ningún momento rebate o anula nada del contenido del artículo, simplemente lo descalifica en abstracto.

Todas ellas las tilda de “supuestos, hipótesis, conjeturas, presunciones e interpretaciones” ¡Pues claro que son hipótesis, interpretaciones, supuestos y conjeturas, señor Sempere!. Por desgracia aún no se ha descubierto en ningún monasterio cisterciense el “Manual de instrucciones del empleado de correos del Temple”, por lo que al investigador no le queda más remedio que interpretar las fuentes y sacar sus propias conclusiones. Es muy respetable que el autor de la crítica las pueda compartir o no, pero no se puede acusar de no hablar de certezas absolutas cuando nos estamos refiriendo al siglo XIII.


También comenta que no se aporta nada nuevo a lo ya publicado con anterioridad. Me gustaría que se me mostrara alguna publicación, ya sea nacional o extranjera, donde siquiera se insinúe algo relacionado con el sistema de comunicaciones postales empleado por los templarios. Creo que en todo momento escribo sobre una cuestión inédita basándome en fuentes conocidas o ya publicadas. ¿Hay algo malo en ello?.

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A continuación presta atención al descubrimiento casual que hice de una carta de Jacques de Molay, dando a entender que yo afirmo haberme topado con la carta original, cuando queda meridianamente claro en la conferencia que lo que encontré es la imagen de la carta sacada del Portal de Archivos Españoles (PARES), la misma que describe en 2014 la jefa del Departamento de Descripción del Archivo de la Corona de Aragón, que me acusa de ocultar, a pesar de que la cito expresamente al final del artículo en la bibliografía consultada: “Hallazgo de una carta inédita de Jacques de Molay, último gran maestre de la orden del Temple. Barcelona, ACA, 2015”.

Después, la emprende contra el supuesto hecho de que no incluyo una imagen de dicha carta, sin comprobar siquiera que la carta en cuestión se encuentra recogida tanto en la página nº 2 de la segunda entrega del artículo (“RF” julio y agosto 2016) como en la diapositiva n.º 16 de la presentación de la conferencia de SOFIMA, a la que además me refiero explícitamente en la misma. [Sobre este punto, y tras recibir mi e-mail de respuesta, incorpora una tímida rectificación sobre la que volveré más adelante].


Por último, se centra en otorgarme una deliberada vaguedad en las fuentes citadas en las que baso mi artículo, para atribuirme una imagen de erudito en la materia, que ha viajado en persona al Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona para poder descifrar, con mis altos conocimientos de latín vulgar y paleografía medieval, los textos de las cartas templarias. Si se hubiera molestado en ver y escuchar la conferencia, cuya crónica contenida en EL ECO tan virulentamente critica, se habría dado cuenta de que narro de una forma bastante descriptiva y divertida el “making of” de la investigación, explicando con todo lujo de detalles cómo pude hacerme con las imágenes de las cartas objeto de este estudio. Hablo de las peripecias vividas en mi búsqueda del libro “Secretum Templi” (con cuya imagen ilustra su artículo, lo mismo que hago yo en la diapositiva n.º 3), y que contiene unas reproducciones facsimilares de las cartas templarias. Así como la forma en la que me hice, al fin, con las tan anheladas imágenes. O la suerte que tuve al comprobar que todos los frontales de los sobrescritos de las cartas se encontraran transcritos por expertos paleógrafos del Archivo de la Corona de Aragón; y el contenido de su texto interior resumido. En la propia conferencia yo mismo reconozco mi ignorancia del latín… e incluso del catalán medieval.

Hasta para hacer una crítica destructiva, como la que se hace en este blog, es necesario realizar el mínimo esfuerzo de informarse antes. Ya no voy a pedirle a este señor que tenga la deferencia de leer, libre de prejuicios y atentamente, el artículo y la bibliografía que lo acompaña, sino que vea al menos la conferencia (que está al alcance de todo el mundo) y que es evidente que no se ha dignado en escuchar antes de escribir su crítica; o cuanto menos escriba directamente al autor, por mínimo sentido de cortesía, y le exprese lo que opina en privado antes de sacar el artículo, para conocer si tiene, o no, algo que decir en su descargo. A veces las formas son tan importantes como el fondo.


En conclusión: Nunca he visto una crítica sobre la falta de rigor de otro investigador, tan falta de rigor como esta. Aconsejo a su autor que la próxima vez haga los deberes antes de opinar.
Tras el envío de este e-mail añadió una tímida rectificación en su texto:

(*) Rectificación: Con esta fecha (15 mayo 2017) y con el ruego de su publicación, David González Corchado me comunica el error que he cometido al no constatar cómo él mismo ya había hecho público en la conferencia que la carta de Jacques de Molay que no era un hallazgo suyo, sino de Beatriz Canellas y que sí la había reproducido en el artículo de RF. La causa del error (que no sirve de justificación) está en que la imagen publicada era sólo una parte del frente de la carta: otra muestra (esta vez para mi propio escarmiento) del detenido examen con el que se debe acometer el estudio de los temas históricos.

El supuesto “ruego” al que alude en su tendenciosa rectificación, es la exigencia de que publique el texto que se encuentra redactado en “negrita”, en el que, como se puede observar, no solo le pido rectificación sobre el aspecto al que alude, sino de cada una de las opiniones que vierte sobre mi artículo. Es curioso como el señor Sempere manipula la realidad dando a entender que lo único que he podido rebatirle es sobre esa cuestión, como si diera mi conformidad al resto de sus comentarios. Con esta rectificación, ¡¡en la que incluso aprovecha para justificarse él mismo!!, pretende ofrecer una imagen de un blog plural que acoge de buen grado cualquier tipo de réplica de sus lectores, cosa que es falsa.

Para finalizar añadiré que ya que el señor Sempere se encuentra tan sensibilizado con la falta de rigor del resto de estudiosos de Historia Postal e interesado en el debate y confrontación de ideas, le ofrezco desde estas líneas la posibilidad de que me brinde siquiera un huequecito en su blog, para presentarle no ya uno, sino cinco artículos sobre Historia Postal firmados por él mismo, en los que pondría de manifiesto importantes errores, por no decir disparates histórico-postales. ¿Estará dispuesto a recoger el guante?, visto lo visto, seguramente no.


imageDavid González Corchado
de la Real Academia Hispánica
de Filatelia e Historia Postal

Publicado el lunes, mayo 22, 2017 por Norba Filatélica

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Conferencia a cargo de David González Corchado Académico electo de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal sobre "Las cartas del último templario" desarrollada el 26 de febrero de 2017 en la sede de la Sociedad Filatélica de Madrid (SOFIMA).


Publicado el lunes, mayo 22, 2017 por Norba Filatélica

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11 may 2017

Conferencia que impartirá nuestro Socio David González Corchado, miembro electo de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, en la Sede de SOFIMA. Calle Felipe III, 6, 10B, Madrid. Día 14 de mayo de 2017 a las 11:30h.

A través del análisis de documentación de la época y del testimonio de diferentes efectos postales, el ponente realizará un recorrido histórico-postal por una de las instituciones más conocidas a la vez que denostada de la historia de España: El Santo Oficio de la Inquisición.

El enorme poder e influencia política que tuvo esta organización eclesiástica desde el mismo inicio de su fundación tuvo su reflejo en diferentes privilegios postales que caminaron parejos a su devenir, desde su etapa más gloriosa en los siglos XVI y XVII, pasando por su lento declive durante todo el siglo XVIII hasta su agónica disolución en la primera mitad del siglo XIX.

Historia postal de la Inquisición española

Publicado el jueves, mayo 11, 2017 por Norba Filatélica

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20 sept 2016

El nuevo curso  ha comenzado con mucha fuerza para la Filatelia Extremeña. El pasado mes de agosto anunciábamos que había sido concedida la Medalla al Mérito Filatélico a la Federación Filatélica Extremeña (FEFIEX), galardón que fue recogido el fin de semana pasado por el Presidente de nuestra Federación, don Jesús González Herrera, en la Cena de palmarés de la EXFILNA 2016, celebrada en Zaragoza.

Cubierta Norba 15 Exterior
Parece que ese fue el comienzo de una nueva etapa, pues  en esa misma Exposición Nacional de Filatelia (EXFILNA 2016), nuestra Revista “Norba Filatélica”, que edita esta Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, con el patrocinio de la Excma. Diputación Provincial de Cáceres y la colaboración de la Federación Filatélica Extremeña (FEFIEX), ha sido reconocida dentro del palmarés oficial, en el apartado “Literatura filatélica”, con la MEDALLA DE VERMEIL.


Este galardón supone que nuestra Revista, que cuenta con numerosos galardones y reconocimientos a lo largo de su dilatada trayectoria, iniciada en los años ochenta del pasado siglo, siendo publicación de referencia en el mundo del coleccionismo en nuestra Comunidad Autónoma, mantenga también ese altísimo nivel a escala nacional y en directa competencia con otras publicaciones especializadas procedentes de muy distintos puntos de España, habiendo destacado por la calidad de sus contenidos y por su cuidada y atractiva presentación.

Para los filatélicos y coleccionistas, pero también para todos los extremeños, este nuevo premio que se concede a “Norba Filatélica”, supone un orgullo, a la vez que un reto de cara al futuro, a fin de mantener y superar, si fuera posible, lo conseguido hasta ahora y tratar de hacer llegar a un público más amplio el apasionante mundo del coleccionismo y la cultura que ello representa.

DAVID GONZÁLEZ
Asimismo, nos congratulamos igualmente de que el pasado viernes 16 de septiembre en Asamblea General celebrada en Zaragoza, el cacereño DAVID GONZÁLEZ CORCHADO, socio y miembro de la Junta Directiva de esta Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, con una extraordinaria trayectoria como investigador postal y con numerosas publicaciones en su currículum, fue nombrado académico electo de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, convirtiéndose en el primer extremeño en ingresar en esta institución. ¡Nuestra más efusiva Enhorabuena, David!.


Estas distinciones y nombramientos sitúan a Cáceres en lo más alto de la Filatelia nacional y nos anima a seguir haciendo Cultura.


Publicado el martes, septiembre 20, 2016 por Norba Filatélica

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8 sept 2016

La sección de numismática del último número de Norba Filatélica lo dedicamos a las emisiones monetarias de Cayo Norbano Flaco, el fundador de la Colonia Norba Caesarina. La ilustración que encabezaba dicho artículo muestra una lápida votiva con la siguiente inscripción latina: “CORNELIO / BALBO IMP / NORB CAESA / PATRONO”. Se trata de un elogio a Lucio Cornelio Balbo dedicado por los colonos de Norba cuya traducción sería: “el fundador de la La Colonia Norbense Cesarina a su patrono el Imperator Lucio Cornelio Balbo”. La inscripción de esta lápida nos hace plantearnos, a priori, dos cuestiones: quién era este Lucio Cornelio Balbo y qué significaba ser patrono de una colonia romana. Con este artículo procuraremos responder a ambas preguntas ofreciendo además algunas muestras monetarias relacionadas con los protagonistas.

Debemos comenzar señalando que el nombre Lucio Cornelio Balbo designaba a dos importantes personajes hispanos (tío y sobrino) originarios de Cádiz que desarrollaron su vida pública a lo largo del siglo I antes de Cristo y que tuvieron relación con la fundación y primeros años de Norba Caesarina.

Lucio Cornelio Balbo “El Mayor” nació en Gades en el año 97 a.C., y formaba parte de una poderosa familia de origen fenicio que adquirió riquezas debido a su actividad relacionada con el comercio marítimo. Luchó del lado de Pompeyo y Metelo en las Guerras Sertorianas (80-71 a.C.). Obtuvo la ciudadanía romana en el año 76, adoptando el gentilicio de los entonces cónsules Lucio y Cornelio.

Es muy posible que en el trascurso de la guerra realizara contactos personales y mercantiles en los territorios de la Lusitana, en los que se encontraba enmarcada la actual Extremadura. De hecho se considera probable que Balbo fuera propietario de una importante explotación minera de hierro situada en los alrededores de Aliseda, e incluso podría estar relacionado con la fundación de Norba Caesarina. En todo caso, el mayor de los Balbos sería quien pusiera los cimientos de lo que sería la futura vinculación de su sobrino con Norba.

Fue amigo y consejero de Julio César, cuando éste ejerció como cuestor en la Bética en el año 69 a.C. En el 61 lo nombra oficial de su plana mayor y posteriormente acompañará al dictador a la Galia como ministro de hacienda.

Tras la batalla de Munda (45 a.C.) Balbo conseguirá que su amigo otorgue la ciudadanía romana a todos los habitantes de Gades. A la muerte de César apoyó al triunviro Octavio frente a Marco Antonio. Como culminación de una carrera de servicios a la República será honrado con el consulado en el 40 a.C., siendo el primer no itálico en conseguirlo. A partir de entonces se dedicó a favorecer la carrera política de su sobrino. Hacia el año 30 a.C. dejan de aparecer referencias suyas en las fuentes documentales, ignorándose la fecha exacta de su muerte.


Lucio Cornelio Balbo “El Menor” o “El Joven” para diferenciarlo del precedente, nació en el año 80 a.C. también en Gades. Luchó en las campañas de César en Egipto, Oriente, África e Hispania, siendo recompensado con la cuestura de la Hispania Ulterior en el año 44 a.C. También será nombrado senador y procónsul de África donde obtendrá una importante victoria sobre la tribu de los garamantes, conquistando su capital Gamara. Por dicha hazaña se le otorgó el Triunfo en Roma, el 27 de marzo del 19 a.C., siendo el primer general no nacido en la península italiana en obtener esta distinción. Tal dignidad se encuentra reflejada en la placa de los “fasti triumphales”, donde se hallan inscritos los triunfos que fueron otorgados por el Senado Romano a los cerca de doscientos generales, desde el triunfo de Rómulo sobre los caeninenses en el 752 a.C. hasta el obtenido por Lucio Cornelio Balbo en África, en el año 19 a.C.

Posteriormente se dedicó a la labor benefactora tanto en Roma como en su Gades natal, en esta última realizó notables obras de ensanche de la ciudad y de su puerto. Es muy posible que sus últimos años de vida los pasase en sus propiedades de la Lusitania, y concretamente en Norba donde había casado a una de sus hijas, Cornelia, con Cayo Norbano, el hijo del fundador de la colonia, el cual acabaría siendo cónsul ordinario en 24 a.C. También sus nietos Cayo Norbano Flaco y Lucio Norbano Balbo alcanzarían el consulado, respectivamente, en 15 y 19 d.C.

Tampoco se tiene constancia de la fecha del fallecimiento de Balbo el Menor, aunque se calcula que podría ser en los años cercanos al inicio de la era Cristiana.

Según la tesis más probable la lápida reseñada al principio de este artículo iría dedicada a Lucio Cornelio Balbo el Menor, dado que alude directamente a su título de “imperator” que le fue otorgado por su victoria frente a los garamantes y el Triunfo que logró en Roma en 19 a.C. No consta, sin embargo, que su tío hubiera recibido el imperium, por no haberse encontrado acciones que pudieran haberle hecho merecedor de tal concesión. Hay que entender el vocablo “imperator” como aquel general que ostentaba el poder de mando militar durante las campañas militares o en las provincias conquistadas.

En lo que respecta a su condición de patrono hay que decir que por aquellos tiempos y como mecanismo colonizador, Roma adjudicaba cada cinco años a la llamada Sociedad de Publicanos el cobro de impuestos o la explotación de monopolios estatales o de obras públicas en las provincias. Esta sociedad enviaba allí a sus representantes que, frecuentemente, explotaban a los indígenas, cometiendo toda clase de abusos, en muchas ocasiones con la permisividad de los propios gobernadores, quienes solían recibir una parte del beneficio obtenido por mirar para otro lado.

Atendiendo a las quejas de los habitantes de Hispania, el Senado de Roma les aconsejó que eligieran patronos provinciales de su confianza para que controlaran los excesos de los publicanos y de las autoridades romanas. Julio César daría un paso más instituyendo la modalidad de patronos de colonias y ciudades. Este fue el caso de la ciudad de Gades o de la colonia Norba Caesariana, los cuales eligieron como patronos a Balbo el Mayor y Balbo el Menor respectivamente, ya que ambos personajes tenían influencia y contaban con vínculos de parentesco, económicos o afectivos con dichas comunidades. Es muy posible que Balbo el Menor no asumiera las funciones de protector de la colonia hasta la muerte del fundador, que habría sido declarado protector perpetuo.

Este tipo de protectorado sobre ciudades le reportaba al patrono un enorme prestigio social, y no pocos beneficios económicos, ya que, con el paso del tiempo es muy posible que algunos de ellos acabaran asumiendo la gestión de diferentes actividades económicas en detrimento de las sociedades de publicanos. La institución del Patronato acabó corrompiéndose en tiempos del Imperio, cayendo en los mismos desmanes y abusos de aquellas instituciones contra quien fueron creadas.

Una de las incógnitas que rodean a estos dos personajes es la etimología del apelativo “Balbo”. El cognomen, que formaba parte junto al praenomen y nomen de la llamada “Tria nomina”, especificaba la rama de la familia a la que se pertenecía, o, en algunos casos, era el apodo de un individuo en particular. Existen dos teorías acerca del significado del vocablo Balbo:

La primera lo vincula a un origen púnico, relacionado con el dios fenicio Baal, divinidad de la que evolucionará el Hércules griego que se adoraba, por ejemplo, en el templo de Gades, donde era culto principal. También podría tener un origen toponímico, ya que cerca de Cartago existía una montaña llamada Balbus. En ambos casos hablaríamos de una ascendencia fenicia del nombre.


La segunda posibilidad encontraría su origen en un mote o defecto de Balbo el Mayor, ya que balbutio en latín significa “tartamudear”, y balbus “el tartamudo”; estando así relacionado con otros cognomias romanos muy frecuentes. En nuestro caso podría hacer referencia a algún defecto de pronunciación propio del personaje o en general de la región de la Bética, como así se apunta veladamente en una carta de Cicerón a Papirio Peto referida a Balbo el Mayor: “no prefieras más a los que pronuncian con deficiencias que a los que hablan bien”.

Lo cierto es que este cognomen estuvo extendido por todo el Imperio, apareciendo en las gens Antonia, Atia, Acilia, Naevia o Thoria. Muchas de estas familias dieron diferentes cónsules monetarios en distintas épocas de la República Romana, los cuales no guardan ninguna relación familiar con nuestros Balbos ni vínculos aparentes con Hispania:

denario1

Una vez contextualizados históricamente nuestros protagonistas, para finalizar, pasaremos a estudiar las emisiones monetarias relacionadas directamente con ellos.

Denario2
Denario de plata acuñado en una ceca militar itinerante (41 a.C.) por el triunviro Cayo Julio Cesar Octaviano.

Referencias: Crawford 518/1 / Sydenham 1325a.

Anverso: Cabeza desnuda del Octavio a la derecha. Leyenda: C·CAESAR·III·VIR·R·P·C [Caivs Caesar Trivn viri Rei Publicae Constituendae]. Cayo César Triunviro con autoridad consular en la organización de la República.

Reverso: Maza a la izquierda. Leyenda: BALBVS PRO·PR [Balbvs Pro Paetor]. Propretor Balbo.

Significado: La moneda acuñada durante el segundo Triunvirato de Octavio, Marco Antonio y Lépido (43 a.C. -38 a.C.), refleja en su reverso la maza, que fue el arma más característica de Hércules, tallada por él mismo durante su primer trabajo (la caza del león de Nemea), como alusión al Dios principal de Gades. En 41 a.C. Balbo ejercía como propretor, accediendo al consulado el año siguiente.

Denario3
Denario de plata acuñado en una ceca militar itinerante (41 a.C.) por el triunviro Cayo Julio Cesar Octaviano.

Referencias: Crawford 518/2 / Sydenham 1317.

Anverso: Cabeza desnuda del Octavio a la derecha. Leyenda: C·CAESAR·III·VIR·R·P·C [Caivs Caesar Trivn viri Rei Publicae Constituendae]. Cayo César Triunviro con autoridad consular en la organización de la República.

Reverso: Estatua ecuestre al galope a la izquierda. Leyenda: POPVL·IVSSV (Por orden del pueblo romano).

Significado: Se considera esta moneda pareja de la anterior, aunque no contiene alusiones directas a Cornelio Balbo. Reproduce la estatua en honor de Octavio en Roma, levantada tras la victoria sobre Bruto y Casio, los asesinos de César.

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Medallón o dupondio de bronce acuñado en Gades (8 a.C – 4 d.C.) en honor de Lucio Cornelio Balbo “el Menor”.

Referencias: Vives, 1926: lám. LXXV; Guadan, 1961: 67; Alfaro, 1988: 154.

Anverso: Cabeza de Hércules/Melkart a la izquierda, cubierta con piel de león, clava (maza) sobre el hombro izquierdo.

Reverso: Simbolos Pontificales: cuchillo de hoja ancha llamado secespia, símpulo o vaso de libaciones y hacha, también llamada sacena. Leyenda: PONT BALBVS [Pontifex Balbus]. Balbo Pontífice.

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Hemidracma púnica de Gadir.
 Último tercio del siglo III a.C. 

Significado: Esta moneda alude al Pontificado de L. C. Balbo el Joven en el 19 a.C. Pudo haber sido acuñada por Augusto entre el 8 a.C. y el 4 d.C., una vez hubiera muerto Cornelio Balbo, como homenaje póstumo y conmemorativo de su pontificado. Formaría parte de una serie con el mismo anverso formada por 4 monedas acuñadas en Gades que incluirían a Augusto, Tiberio y Agripa. El golpe de cizalla, en forma de raya, que se aprecia en el anverso es prueba de su rápida desmonetización. La imagen del anverso se encuentra claramente inspirada en las monedas púnicas de Gadir con la representación del Hércules Gaditano acuñadas en el siglo III a.C.

Confiamos en que los lectores hayan disfrutado con esta aproximación numismática a la biografía de los Balbos, personajes estrechamente relacionados con la fundación y primeros años de nuestra Norba Caesarina.


Escrito por:
David González Corchado

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS.
  •  RODRÍGUEZ NEILA, Juan Francisco.- Confidentes de César. Los Balbos de Cádiz, Madrid, 1996, Sílex ediciones.
  • · GRUEBER, H. A.- Coins of the Roman Republic in the British Museum. London, 1910, Vol. II, pgs. 83, 407

Publicado el jueves, septiembre 08, 2016 por Norba Filatélica

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2 mar 2016

El llamado “correo interior” en las pequeñas poblaciones es un fenómeno relativamente moderno dentro de nuestra dilatada historia postal. 

Antes del siglo XX, debido al escaso desarrollo urbanístico de las poblaciones, no tenía mucho sentido recurrir al servicio de correos para hacer llegar un mensaje a cualquier vecino de la misma localidad del remitente, bastaba simplemente con enviar a un criado, o entregar el mensaje a un mozo a cambio de alguna propina. 

Este tipo de envíos es lo que se conoce como cartas entregadas “a la mano” y solían contener mensajes muy cortos. El doblado del pliego se realizaba también de una forma muy característica en forma casi triangular. A estos mensajes escritos se les denomina “esquelas”. 

Debido a las razones anteriormente expuestas era muy raro que algún particular recurriese a los servicios postales para remitir su correspondencia dentro de una misma población, de ahí que los responsables del servicio de correos desconfiaran cuando se produjera algún envío de estas características. De hecho las Ordenanzas de Correos de 1794 en su título XII, capítulo 28, mandaban no se diese curso a las cartas depositadas en los buzones de las pequeñas poblaciones para vecinos de las mismas, por considerar que fueran "anónimas, y contengan chismes perjudiciales a la quietud pública”.


De lo dicho anteriormente se deduce que la circulación de cartas en el interior de poblaciones fue un hecho del todo infrecuente hasta mediados del siglo XIX. Concretamente el 3 de noviembre de 1852 se establecerá en Madrid el primer servicio de correo interior con el establecimiento de buzones en los puntos extremos de la capital, “de manera que se evite a los habitantes de los barrios más excéntricos tener que depositar las cartas en el correo central”; para esta modalidad de envíos se establecerá la obligatoriedad del franqueo previo de la correspondencia mediante sellos de correos especiales con el escudo de la villa de Madrid formado por el oso y el madroño, y con un valor de 3 cuartos. Esta tarifa será reducida el 15 de octubre de 1853 a 1 cuarto por cada carta sencilla. Será así como nacerán los primeros sellos de correo interior, en un principio sólo para la capital de España. 

Poco tiempo después, el 1 de noviembre de 1854, este servicio se irá extendiendo a las principales urbes del reino como Barcelona, Cádiz, Coruña, Málaga, Sevilla, Valencia, Zaragoza... lo que obligará a la emisión de sellos de correo interior con carácter general, estableciendo su precio en 2 cuartos, que permanecerá inalterado hasta 1867. 

La ampliación de este servicio a todas las ciudades no se hará efectivo hasta el año 1862, en el que una circular del 29 de enero lo hará extensivo “a todas las capitales de provincia y pueblos que por su importancia y extensión lo requieran”. Será a lo largo de este año y no antes, cuando el correo interior franqueado con sellos de correos empiece a aplicarse en las ciudades extremeñas. 

Para hacernos una idea de los grande núcleos de población en la Extremadura de aquellos tiempos diremos que tanto Cáceres como Badajoz contaban con una población similar que rondaba los 13.000 habitantes, Villanueva de la Serena unos 11.000, Trujillo, alrededor de 7.500, Mérida sobre los 5.000 y Zafra 4.300. 

En el momento de la popularización del servicio del correo interior, la emisión de sellos que se encontraba vigente era la de 1 de febrero de 1861 formada por 5 valores (2, 4, 12 y 19 cuartos, 1 y 2 reales). La validez postal de la misma se prolongó hasta el 15 de julio de 1862 para el sello de 4 cuartos y el 31 de julio para los demás. El sello de correo interior seguía teniendo un valor de 2 cuartos y se encontraba impreso en color verde sobre papel verdoso (Edifil 51). 

Todo este largo prolegómeno sobre el desarrollo del correo interior sirve para presentar dos interesantes (y únicas hasta la fecha) piezas de historia postal. Se trata de las más antiguas muestras de correo interior franqueadas con sellos de las que se tiene noticia en una población extremeña, en este caso Cáceres. Además ambas cartas cuentan con una serie de particularidades que aumentan su rareza. Vayamos con su análisis: 


La primera de ellas se encuentra circulada dentro de la villa de Cáceres el 5 de agosto de 1862, como puede apreciarse por el fechador estampado en el frontal. Está franqueada con un ejemplar del 2 cuartos verde, el cual aparece obliterado por el matasellos conocido como “Rueda de Carreta” nº 22 de Cáceres. La peculiaridad de esta pieza, además de tratarse de la primera carta conocida en Extremadura de correo interior, es que se encuentra circulada pasados 5 días del periodo de vigencia de este sello. A estos elementos le acompaña, por último, la estampación de cuño en tinta negra del guarismo “2”. La interpretación de este sobrescrito a la luz de la normativa postal de la época es un enigma, no obstante, al final del artículo expondremos alguna hipótesis al respecto. 

La segunda de las cartas también circuló en Cáceres por correo interior y fue franqueada con un sello de la misma emisión que la precedente, pero en este caso el fechador de la carta muestra la fecha de 4 de octubre de 1862, es decir ¡¡¡2 meses y 4 días fuera del periodo de validez postal del sello de 2 cuartos!!!. Además el sello no ha sido cancelado por ningún matasellos, con lo cual se vulneraba también la legislación postal que obligaba a los empleados de correos a la cancelación de los sellos para evitar su reutilización. 

Como ya hemos comentado, no hemos encontrado explicación para ninguna de estas dos cartas, no obstante podemos aventurar algunas hipótesis que justifiquen la forma extraña con que se procedió:
La primera de ellas presenta una especie de sobretasa representada por el “2” que podría corresponderse con 2 cuartos de vellón. La explicación que cabe a este proceder podría tener que ver con la instrucción de 23 de junio de 1856, en virtud de la cual “las cartas sin franquear o insuficientemente franqueadas según la tarifa vigente quedarán sin circulación; pero el administrador las anunciará al público en los periódicos oficiales, avisando inmediatamente al consignatario o al remitente cuando este fuese conocido”. Es decir, la carta pudo haber sido considerada sin franquear por contar con un sello fuera de vigencia, por lo tanto se dio aviso al destinatario, quien debió abonar los 2 cuartos para el correo interior y así poder recibirla. Lo extraño de esta posibilidad es que a la carta se le estampara mediante cuño los 2 cuartos y sin embargo no se franquease con un sello del mismo importe de la siguiente emisión, la de 1 de agosto de 1862, que era el que estaba vigente en aquel momento. Si Cáceres no hubiera recibido aún los nuevos sellos no tendría tampoco ninguna lógica que la carta hubiese sido multada por estar franqueada con un sello antiguo. 

La segunda de las piezas solo podría explicarse por una omisión del empleado de correos quien dejó pasar la carta por descuido o hizo la vista gorda ante un ejemplo flagrante de fraude postal, ya que hacer circular un sello más de dos meses después de su vigencia no se podría achacar a un error. Quizás el funcionario era conocido del destinatario; o incluso puede que le aplicara la misma sanción que en el caso anterior sin ser ésta consignada de forma visible en el frontal del sobrescrito. 

En todo caso estas dos piezas de historia postal del periodo filatélico nos han servido de excusa para ilustrar una modalidad de correo que, en nuestra ciudad pronto cumplirá 162 años de su implantación, aunque su comienzo parece que se realizó con mal pie. 

David González Corchado

Publicado el miércoles, marzo 02, 2016 por Norba Filatélica

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19 dic 2015


Es curioso que en todos los años de existencia que tiene nuestra querida revista “Norba Filatélica”, nunca hayamos dedicado un artículo a hablar del origen del nombre que la titula y su relación directa con la numismática. 

Como suponemos que muchos de nuestros lectores deben de saber, el término “Norba” hace alusión a la denominación que recibió Cáceres (Colonia Norba Caesarina), cuando fue fundada, según la tesis más probable, hacia el año 35 a.C, durante la época del Segundo Triunvirato.

Según diversos autores, esta colonia la fundó el procónsul romano Cayo Norbano Flaco, para convertirla en base avanzada contra los lusitanos. Como es fácil imaginar, la ciudad tomó el “nomen” de su fundador y el apelativo de César Octaviano, hijo adoptivo de Julio César, que había añadido el nombre de su padre al suyo propio. Este apelativo sería una demostración de la adhesión de Norbano a Octaviano quien, como triunviro, tenía a Hispania entre los territorios que dependían de él.

Procurando no caer en la tentación de narrar las circunstancias, detalles y controversias que todavía hoy rodean el nacimiento de nuestra ciudad, nos centraremos, sin embargo, en la figura del personaje que la fundó y en la de su antepasado directo, puesto que son quienes más importancia tienen desde el punto de vista numismático.

Aspectos biográficos.

La Familia Norbana debe su “nomen” a su lugar de procedencia: la ciudad de Norba, en el país de los Volscos, región del Lacio; fundada hacia el siglo IV antes de nuestra era y arrasada por las tropas de Sila en el 83 a.C.

Cayo Norbano Flaco nació en el seno de una distinguida familia de origen etrusco. Fue hijo, o probablemente nieto, de Cayo Norbano “el Viejo”, cónsul de la República Romana en el año 83 a.C., que luchó en favor del partido de Mario contra el dictador Sila, lo cual supuso que su familia padeciera las proscripciones decretadas por este dictador cuando se impuso a su rival en la guerra civil. El primer Norbano se suicidó en Rodas en medio de la plaza del mercado, mientras los rodenses debatían si entregarle o no a Sila en el año 81 a.C.

Fuentes numismáticas indican que C. Norbano Flaco era pretor en el año 43 a.C. y un año más tarde hará su aparición en documentos históricos, siendo mencionado por diversos autores en el contexto de la Segunda Guerra Civil, formando parte del bando de Marco Antonio y Octaviano contra los asesinos de Julio César. Tuvo una destacada participación comandando, junto a Lucio Decidio Saxa, ocho legiones en la batalla de Filipos, venciendo a las tropas de Bruto y Casio.

Tras esta importante victoria fue recompensado con el consulado, cargo supremo de la República, que ejerció en el año 38 a.C. conjuntamente con Apio Claudio Pulcro.

Al terminar su mandato de un año como cónsul fue enviado a Hispania entre los años 36-35 a.C. en calidad de gobernador con el objetivo de pacificar la Hispania Ulterior y combatir las incursiones de los lusitanos del Norte del Tajo, en este escenario es en el que pudo suceder el nacimiento de la Colonia Norba Caesarina. De esta campaña regresó a Roma victorioso en el 34 a.C., celebrando “Triunfo ex Hispania” el 12 de octubre de ese año.

Posteriormente siguió desempeñando otros cargos públicos como el de procónsul en Asia, después de la victoria de Actio (27 a.C.). Su cursus honorum finalizaría en el 17 a.C. con su admisión como miembro del colegio sacerdotal de los XV viri Sacris Faciundis.

Cayo Norbano casó con una hija de Lucio Cornelio Balbo, el Joven, patrono de la Colonia Norba Caesarina.

Acuñaciones monetarias de la Gens Norbana

En los tiempos de la República Romana la emisión de moneda correspondía a tres funcionarios designados al efecto, llamados magistrados monetarios, los cuales se organizaron en un colegio oficial (treviri monetalis). Entre sus funciones se hallaba la de sancionar con la presencia de su nombre la legalidad de las emisiones de moneda. Estos magistrados elegían los diseños, así como las leyendas, potestad que fue utilizada con fines propagandísticos a favor de sus propias familias (gens).
La Gens Norbana era una familia de origen plebeyo de la que poco se sabe. Sus magistrados monetarios acuñaron tanto en oro como en plata.

La primera de las monedas emitidas por esta familia es un denario acuñado en honor del ya mencionado Cayo Norbano el Viejo en el 83 a.C. (año en que fue nombrado cónsul). No está muy claro si dicha moneda podría haber sido acuñada por Cayo Norbano Flaco, en cuyo caso, el cónsul conmemorado sería su padre, y nuestro protagonista contaría con unos veinte años (nacería hacia el 103 a.C.), que era la edad aproximada a la que correspondía el cargo de triunviro monetal, dentro de las funciones del vigintivirato, con la que los jóvenes se iniciaban en el “cursus honorum”. De aceptarse esta hipótesis, Norbano “el joven” fundaría la Colonia Norba Caesarina con 68 años y sus últimas referencias en fuentes le darían una edad que le convertiría en octogenario, periodo de vida muy avanzado para la época. Parece más probable que dicha moneda fuese acuñada por otro descendiente desconocido de C. Norbano el Viejo, quizás el padre de Norbano Flaco, o un tío o hermano.


Denario de plata acuñado en Roma (83 a.C.) por Cayo Norbano

* Referencias: Variante a: Crawford 357/1a; Sydenham 740. Variante b: Crawford 357/1b; Sydenham 739.

* Anverso: Cabeza diademada de Venus, mirando hacia la derecha. Marca de control detrás de la cabeza (del I al XXVI en la variante a y de I a CCXXVIIII en la b) y C[aius]. NORBANVS en la parte inferior del campo.

* Reversos: Proa de nave, fasces con hacha, caduceo y espiga (variante a) y Espiga de trigo, fasces y caduceo (variante b).

* Significado: Los tipos aluden a las promesas de felicidad y prosperidad de la propaganda de Mario. Se hace referencia a C. Norbano el Viejo, como pretor en Sicilia (89-88 a.C.), siendo Venus la deidad particular de esta isla. El reverso alude a su cargo, con los fasces como insignia consular, la espiga a la provisión de trigo que hizo en Rhegium y el caduceo como emblema del ejército.


Denario forrado acuñado en ceca no oficial hacia el 83 a.C. Variante incusa del anverso del tipo anterior.

Áureo acuñado en Roma (43 a.C.) por Cayo Norbano y Lucio Cestio.

* Referencias: Variante a: Crawford 491/1a; Sydenham 1153. Variante b: Crawford 491/1b; Sydenham 1154.

* Anverso: Busto de África a la derecha tocado con piel de elefante. Borde de puntos.

* Reversos: Variante a: Casco corintio sobre silla curul con patas decoradas con águilas. L[ucius]. C[estius] / S C – PR. En el exergo: C[aius] NORBA[nus]. Variante b: Silla curul, sin yelmo pero con dos serpientes enfrentadas en la parte superior. “EX” precediendo a S C.

* Significado: El mensaje contenido en esta moneda es incierto, aunque se encuentra relacionado con las funciones de pretor ejercidas en el año 43 por Cayo Norbano Flaco y Lucio Cestio. A. Aföldi considera que podría tener relación con las legiones desplegadas en África para la defensa de Roma contra Octaviano. La silla curul simbolizaría el “Imperium”, el casco corintio y las serpientes son símbolos de Minerva.

Áureo acuñado en Roma (43 a.C.) por Cayo Norbano y Lucio Cestio.

* Referencias: Crawford 491/2; Sydenham 1155.

* Anverso: Busto de Sibila a la derecha. Borde de puntos. C[aius] NORBANVS / L[ucius]. CESTIVS / PR[aetoris]:.

* Reverso: Cibeles entronizada sobre una biga de leones a la izquierda, portando pátera en la mano derecha y riendas en la izquierda, y descansando el brazo izquierdo en tímpano. S C.

* Significado: Esta moneda se encuentra estrechamente relacionada con la anterior. El busto de la Sibila sería una alegoría de las legiones de Italia y la diosa Cibeles puede aludir a la esperanza de Victoria.
Denario forrado de ceca desconocida acuñado entre 41 y 54 d.C. Contiene motivos híbridos: anverso de Cayo Norbano y reverso del emperador Claudio para Germania.

Como hemos podido comprobar, las acuñaciones monetarias son elementos indispensables a la hora de descifrar algunos de los aspectos biográficos que rodean a la familia de los Norbanos personajes fundamentales para entender el periodo final de la República y el advenimiento del Imperio como forma de gobierno.

En próximos números tendremos la oportunidad de acercarnos, con un planteamiento similar, a otros personajes vinculados a la historia de Cáceres y Extremadura.

Bibliografía y fuentes consultadas:

* Beltrán Martínez, Antonio: Filatelia y Numismática: Las monedas de C. Norbanvs y la fundación de Norba Caesarina (Cáceres), Nvmisma 186-191 (1984), pp. 75-80.

* García y Bellido, Antonio: Dictamen sobre la fecha fundacional de la colonia Norbensis Caesarina, actual Cáceres. Boletín de la Real Academia de la Historia 159, 1966, 279-292.

* Amela Valverde, Luis: La fundación de la Colonia de Norba Caesarina. Grupo CEIPAC. Universidad de Barcelona. (2014)

* Crawford, Michael H: Roman Republican Coinage. Cambridge University Press (1974).


Escrito por:
David González Corchado

Publicado el sábado, diciembre 19, 2015 por Norba Filatélica

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15 ago 2015

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El pasado mes de julio la Real Academia Hispánica de Filatelia publicó el nº 19 de la prestigiosa revista de esta institución denominada ACADEMVS. 

El nombramiento de Eugenio de Quesada como nuevo director de Academvs ha dado un nuevo impulso a la publicación que en este número cuenta con más de 200 páginas editadas a todo color - frente a las 130 habituales - y 14 artículos de investigación, escritos por académicos. La revista Academvs se erige como la más importante publicación periódica sobre filatelia e historia postal de habla española. 

A continuación detallamos el índice de los estudios y artículos que aparecen en este número, así como sus autores: 

  • Las Muestras Sin Valor (1850-1875). Manuel Benavente Burián.
  • La Tarifa de Alcance. ]ose Manuel Rodríguez Gutiérrez y Raimundo Almeda Candil
  • Abuso de la Franquicia en la Correspondencia Telegráfica Oficial de la Cuba Colonial. Eugenio de Quesada
  • Las Marcas Perú. Jesús Sitja Prats
  • El Papel de la Armada Española en el Correo Marítimo con Yndias. Francisco Piniella Corbacho
  • El Convenio Marítimo Franco-Español 1849-1860 Aplicado a un Documento con Estampilla de la Cuarta Emisión de Colombia. Louis Eugene Langlais
  • La Correspondencia Díaz de la Reguera. las Cartas Privadas más Antiguas Conocidas Enviadas desde El Salvador (1545-1548). Guillermo Federico Gallegos y Joseph Hahn
  • Las Marcas de Proclama “Viva Fernando VII” en el Reino de Guatemala. Guillermo Federico Gallegos
  • Los Sellos Provisionales de Gibara (Cuba) de 1898. Yamil H. Kouri, Jr.
  • Cartas, Sellos … Munición de Guerra: España. Guerra De Sucesión (1701-1713).]ose Manuel Grandela Durán
  • Peritaje de los Sellos de Y ¼ del Correo Interior de La Habana. Primeros Sellos Sobrecargados del Mundo. Carlos Echenagusía García
  • Análisis del Escaso Correo de Encomiendas en el Virreinato de Nueva España y la Capitanía General de Guatemala. Leo J. Harris y Jesús Sitja Prats
  • Falsificaciones de la Serie del Mapita. Danilo A. Mueses
  • El Affaire Michelsen. Manuel Arango Echeverri
 
Además de las secciones fijas habituales:

  • Bibliografía
  • La Academia hoy
  • Actividades académicas
  • Nuestra Historia
  • Biblioteca Juan de Linares
  • Índices de “Academvs”
 
Todos los socios que lo deseen tienen un ejemplar de este número en la biblioteca de nuestra asociación. 



David González Corchado
Vocal de Biblioteca y Juventud

Publicado el sábado, agosto 15, 2015 por Norba Filatélica

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21 abr 2014

Conclusiones finales
 
Según nuestro parecer y contrariamente a la opinión expresada por parte de algún autor,(1) las cartas expuestas en el presente artículo, así como todas las descubiertas hasta la fecha similares a estas, circuladas en el siglo XVII, sí tendrían carácter de “certificadas”. 

Imagen 17.- Friedenspostreiter_1648En un intento para contar con un patrón sobre el que basarnos a la hora de determinar si ciertas piezas son realmente cartas certificadas, el académico de la RAHF José María Sempere propone una serie de características o elementos definitorios: 

1.- Que sea transportada por la organización postal con unas garantías especiales. Esto implica un tratamiento diferenciado e individualizado, respecto al correo ordinario (en el que la organización postal hace un seguimiento especial de su transporte) y una penalización a la organización postal si es responsable de que el destinatario no reciba el envío.
 
2.- Que al remitente se le entregue un recibo conforme ha efectuado el envío por correo certificado.
 
3.- Que el destinatario firme el recibo de entrega.
 
4.- El pago de una tarifa específica para este tipo de correspondencia.”(2)
 
El hecho de que a día de hoy no se hayan encontrado pruebas de la existencia de algunos de estos presuntos elementos definitorios del correo certificado, no significa que estos no existieran en la correspondencia anterior a 1717, por lo que parece apresurado descartar esta posibilidad sin más. De hecho, todas las evidencias aportadas nos inducen a creer que esta modalidad específica de correo apenas sufrió variaciones formales en el tránsito de la época de los privilegios postales (siglos XVI y XVII) a la del Correo como renta del Estado (a partir del XVIII). 

1.- El tratamiento diferenciado e individualizado de este tipo de correspondencia se aprecia en la anotación “a recaudo” de uno de los sobrescritos presentados, así como en la especificación de las cartas remitidas por esta modalidad en los partes de los correos ordinarios y estafetas. 

2.- El hecho de no haber encontrado hasta la fecha ninguna muestra de recibo que le sería entregado al remitente en el momento en que realizó el envío, no significa que no existiera, o que no pudiera ser suplido con cualquier otro medio similar que constatase la contratación de este tipo de servicio, de hecho, el sentido común nos induce a pensar que sí debieron de existir. 

3.- Sin embargo, el recibí del envío por parte del destinatario podría quedar definido por la ya mencionada “certificatoria” que hemos comentado anteriormente. Aunque dicho recibo no siempre sería devuelto necesariamente al remitente como muestra de realización del servicio, al igual que hoy en día tampoco se procede de esta manera salvo en la modalidad del “correo certificado con acuse de recibo”. 

Imagen 18.- 1663-06-12 (Toledo a Palencia)4.- Aunque las cartas del Real Servicio viajasen (con carácter general) francas de porte, no quiere decir que, para el resto de la correspondencia particular, no debieran abonarse unos derechos de certificado. Sabemos que en 1716 ya existía una tarifa(3) para tal modalidad de correo que venía rigiendo con anterioridad. Incluso conocemos la existencia de una carta certificada(4) fechada en 1663 y circulada entre Toledo y Palencia que contiene un porteo de “medio real” a abonar en destino, que, si bien no se identificaría con los derechos de certificación, sí se correspondería con el abono del recorrido realizado, denotando, por tanto su carácter no oficial al no ir franca de portes. 

A pesar de todo lo dicho, en nuestra opinión estas características anteriormente reseñadas no reflejan necesariamente la esencia de esta modalidad de envío y, como ya hemos dicho, tampoco demuestran que dichas cartas no se ajustaran a estas normas.
Imagen 19.- Caballero 3Para elaborar nuestra propia definición de correo certificado consideramos fundamental basarnos en el contexto histórico-postal de la época y plantearnos la pregunta de si cualquier súbdito de Su Majestad Católica podría optar, dentro de la red postal oficial formada por ordinarios y estafetas, entre dos modalidades de envío: uno de ellos común y otro contando con mayores garantías en su custodia y recepción al que llamaríamos correo certificado. La respuesta, a nuestro juicio y después de las evidencias aportadas, sería afirmativa. 

Nos atrevemos, por tanto, a ofrecer una nueva definición de los rasgos esenciales que debería manifestar el correo certificado para ser tenido como tal:

Es un medio según el cual, y dentro del Sistema Postal ordinario, se ofrecería al usuario una serie de garantías, de las cuales no gozarían el resto de la correspondencia común, para asegurar la correcta entrega en su destino de una carta, pliego o paquete.
 
Con las condiciones expuestas más arriba no sería posible que el correo certificado tal y como lo conocemos pudiera haber aparecido con anterioridad al último tercio del siglo XVI, es decir en el momento en que el correo se convierte en un servicio público con la creación de los ordinarios y las estafetas. 

También se ha afirmado que nunca antes de 1716 se ha visto en el vocabulario común el uso de los términos “certificado”, “correo certificado” o “certificar” aplicados al ámbito postal.(5) Además se habría sostenido que esta modalidad de envío era prerrogativa exclusivamente de la correspondencia oficial y regia. Con el hallazgo de nuevos documentos demostramos que ambas afirmaciones no son correctas: 

Consisten en unas cartas circuladas entre Madrid y Trujillo,(6) de las que no se han conservado las cubiertas, y fechadas entre el 16 de mayo y el 11 de julio de 1704, en las que tanto el remitente como el destinatario son personas particulares, no tratándose de correspondencia oficial. Transcribimos algunos de los textos que se muestran elocuentes y concluyentes a este respecto:

Imagen 20.- Madrid 16 mayo 1704 (C)Madrid-Trujillo: 16-V-1704: Muy Sr mio: recibo su carta de vmd de 11 del corriente extrañando mucho el atraso de mis cartas pues en la que recibo (de) este correo correspondía darme aviso del recibo del de las cuentas de Castaño que remití y de que vmd me encarga su fenecimiento y me hace novedad esto porque cada quince días corresponde tener respuesta de las que escribo y puede ofrecerse en alguna ocasión algún inconveniente en dilatarse cualquiera aviso.
 
Imagen 21.- Madrid 30 mayo 1704 (C)Madrid-Trujillo: 30-V-1704: Muy señor mio doy respuesta a su carta de vmd de 25 del corriente diciendo me quedo en la misma confusión por la falta de mi carta en que iba el finiquito de las cuentas de Castaño y mas habiendo escrito aquel mismo correo al marques de San Miguel y a D. Antonio de Orellana y tenido respuestas de uno y otro, discurro se habra extraviado y por si hubiere sucedido, me detengo en sacar otro asta el correo que viene, porque le aseguro a vmd cuesta pasos y se añadirá algún gasto mas y el no haber certificado el pliego fue el que solo era un pliego de papel el finiquito y no hacia bulto ninguno.
 
Madrid-Trujillo: 11-VII-1704: Remito otro finiquito por (el) perdido de las cuentas de Castaño y para que no se pierda envío esta certificada y me avisara vmd de su recibo.”Imagen 22.- Madrid 11 julio 1704 (C)

En estas misivas circuladas por el correo regular y oficial, se refleja algo tan cotidiano hoy día como la pérdida de una carta. En la segunda de ellas el remitente justifica la razón por la que no la envió certificada y en la última anuncia que en esta ocasión sí la ha certificado para asegurar la recepción del documento que se perdió cuando fue remitido por el correo ordinario. 

Del análisis de estos textos se desprende sin ningún género de dudas, que, con anterioridad a 1717, el correo certificado ya era una modalidad diferenciada de la correspondencia ordinaria, que ofrecía mayores garantías en la recepción del envío y que se encontraba abierto a su utilización por parte de particulares. 

Como conclusión a todo lo anteriormente descrito pasamos a exponer las tesis finales: 

El correo certificado surgirá ante la necesidad por parte de la administración de beneficiarse del carácter público que fue adquiriendo el Sistema Postal en España en el último tercio del siglo XVI, con la plena implantación del sistema de estafetas y ordinarios. La función pública demandó a los correos mayores la búsqueda de una solución efectiva y económicamente rentable para dar curso a la ingente cantidad de correspondencia y despachos generada por la proverbial burocracia de los Austrias. 

Los correos mayores, aunque reticentes en un primer momento, tuvieron que acatar estas exigencias y buscar fórmulas creativas e innovadoras para garantizar la necesaria seguridad en el envío de este tipo de correspondencia. En poco tiempo supieron rentabilizar este sistema convirtiéndolo en un tipo de correo específico, para el cual se fijaron unas tasas diferentes a las de la correspondencia ordinaria de las que pudo disfrutar el público en general. 

Con este artículo esperamos haber contribuido a esclarecer los orígenes y funcionamiento del correo certificado en España. No obstante, no nos cabe ninguna duda de que nuevos descubrimientos contribuirán a reafirmar o a refutar parte de las tesis incluidas en este trabajo, el cual es un resumen de un estudio mucho más profundo realizado por el autor y que puede descargarse en formato digital en la web de Afinet.


REFERENCIAS
 
(1): SEMPERE LUQUE, José Mª.- “Orígenes del Correo Certificado en España.” Atalaya Filatélica, no 122 de agosto (2008)
(2): SEMPERE LUQUE, José Mª: op. cit.
(3): Anales de las Ordenanzas de Correos de España. Tomo I, Madrid 1879, p. 86
(4): Colección Jesús Sitjà
(5): SEMPERE LUQUE, José Mª: op. cit.
(6): Las cartas transcritas son propiedad del autor.



Escrito por:
David González Corchado

Publicado el lunes, abril 21, 2014 por Norba Filatélica

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